<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-1164966404177920939</id><updated>2012-01-29T05:06:40.645+01:00</updated><category term='III'/><category term='XIII'/><category term='&quot;Introito&quot;'/><category term='V'/><category term='VIII'/><category term='Prefacio'/><category term='IX'/><category term='XIV'/><category term='VII'/><category term='VI'/><category term='XII'/><category term='IV'/><category term='I'/><category term='II'/><category term='X'/><category term='XI'/><title type='text'>El Oculto</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://eloculto.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1164966404177920939/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eloculto.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Junio</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BQrzxz9-EQk/SJCgFjrxJoI/AAAAAAAAGE4/VjYphCMIoTU/S220/Campeones2.png'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>17</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1164966404177920939.post-684232524864923813</id><published>2007-04-08T01:29:00.000+01:00</published><updated>2007-04-08T01:30:45.410+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='XIV'/><title type='text'>XIV</title><content type='html'>CAP. VI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Un Bebé que no llega...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger2/2692/4482/1600/750506/Barra.gif"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger2/2692/4482/320/787700/Barra.png" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;Tres años llevaban casados Leire y Chemo y el bebé no parecía tener prisa por engendrarse.&lt;br /&gt;Leire no se preocupaba: viendo sólo a Chemo los fines de semana, le parecía que las posibilidades eran menores que en otra pareja que se viese día a día. Ya sucedería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre tanto, Leire disfrutaba: de su trabajo, del tiempo que pasaba junto a su esposo y de los viajes de fín de semana a El Centro (aunque dedicara más tiempo a la vigilancia de las obras y la limpieza de su nueva casa que a otra cosa).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En El Centro, le fue presentada por Chemo tanta gente que apenas conseguía recordar los nombres; gentes procedentes de todos los puntos del país y del extranjero.&lt;br /&gt;A Leire le encantaba este ambiente cosmopolita; y bailar en los pubs de la ciudad, pasearse por la plaza del Ayuntamiento… adoraba y adora esta ciudad.&lt;br /&gt;Las cenas, las comidas con los amigos de su esposo, estaban a la orden del día en esos fines de semana. Leire disfrutaba de ellos, aún cuando, casi siempre, le tocase pagar copas y cena porque Chemo nunca llevaba dinero encima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este era un aspecto que siempre llamó la atención de los padres de Leire: ella nunca supo siquiera de forma aproximada la cuantía del salario de su marido, ni el dinero que tenía ahorrado (salvo la cuenta corriente conjunta para los gastos de la casa que ambos habían abierto al casarse) mientras Chemo lo sabía todo de Leire.&lt;br /&gt;El hermano de Chemo se encargaba de efectuar la liquidación de sus respectivos impuestos, y Leire se limitaba a firmar la suya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las juergas con los amigos se alternaban con visitas a aquélla parte de la familia de Chemo que residía en un pueblo cercano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leire seguía siendo feliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada vez que podían reunir unos días, planeaban un viaje; y así visitaron sitios como Atenas, que fascinó a Leire (profunda admiradora de las culturas clásicas). El viaje a Grecia fue también abonado en su totalidad por Leire. Aún conserva la factura en su poder por resistirse a dejar de añorary soñar en esos días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acompañando a Chemo en un viaje profesional (Chemo insistía en que no se molestara, pues se iba a aburrir mucho) Leire pudo visitar la tierra de sus padres: El Sur.&lt;br /&gt;Adorable en lo poco que recordaba de su niñez (un verano) y en lo que se le descubrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si bien, efectivamente, se encontró desplazada entre las señoras de los compañeros de profesión de Chemo, se las arregló para escapar de las excursiones organizadas y vagar a su aire por todos los rincones… cuántas horas pasó en aquéllos días respirando el azul del mar y del cielo e imaginando cómo habrían pisado esas calles sus padres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las excursiones en autobús a los pueblos cercanos sí se hicieron para Leire más que pesadas… decepcionantes:&lt;br /&gt;Era “la esposa de “ y por ese simple hecho, sin que nadie le hiciera la menor pregunta sobre sus aficiones o su trabajo, se la relegó al mutismo.&lt;br /&gt;Chemo ni siquiera parecía percatarse, enredado en conversaciones sobre su especialidad profesional, disfrutando de una suerte de estrellato, entre atropelladas preguntas y respuestas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leire, entristecida, no ya por la indiferencia mostrada por las compañías de su esposo sino por lo que a ella le pareció más grave, la indiferencia de Chemo, terminó por acurrucarse a solas en un asiento vacío del autobús; deseando poder obtener en un instante el don de la invisibilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se le hicieron bastante cuesta arriba cenas, almuerzos y copas con esos compañeros de profesión de Chemo y sus esposas. No sabía por qué, pero a pocas personas pudo contactar tras las mínimas frases de cortesía… le pareció un mundo tan superficial y absurdamente "estirado"… que decidió que ese sería el último viaje de trabajo en el que acompañaría a Chemo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Chemo, al ser informado de ello por Leire, pareció aliviado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún así y separados constantemente por los viajes de Chemo, Leire seguía viviendo en la séptima nube.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chemo comenzó a obsesionarse con el tema de los hijos.&lt;br /&gt;Y su familia no dejaba pasar ocasión para preguntar que qué hacían, que si no querían tener niños. Hasta que las preguntas ya fueron directamente a Leire, quien hubo de jurarles, prácticamente, que jamás había puesto impedimento alguno a los bebés.&lt;br /&gt;Un día tras otro, el mismo tema de conversación y toda la familia aunada en el tema, de forma que Leire se dio cuenta, llegado un momento, de que se estaba obsesionando.&lt;br /&gt;Pensó que asi no habría forma de quedarse embarazada y había de tranquilizarse y dejar de pensar en bebés y en los apremios de la familia política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gota que colmó el vaso de la paciencia de Leire se produjo el día en que su madre la llamó por teléfono, muy preocupada, para decirle que habían estado allí de visita los consuegros:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- “Leire… no te lo vas a creer. Pero Lina me ha instado a que te lleve al ginecólogo para que vea por qué no puedes tener hijos”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…. ......&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Y ¿no les has dicho que eso es asunto mío y de Chemo y que por qué voy a tener yo la “culpa”?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Sí hija. Exactamente eso le he dicho. Que os dejen tranquilos, que ya llegará y que si tenéis que haceros pruebas, lo lógico es que se las haga él primero, que son más fáciles e indoloras-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Gracias, mami… si es que no me lo puedo creer…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de aguantar durante un tiempo las indirectas en forma de regalo de Chemo  ("Guía de los futuros padres", "Aspectos de la inseminación artificial", "La fecundación in-vitro") Leire le comunicó a su marido que no estaba dispuesta a seguir sufriendo y, menos aún, a someterse a ningún proceso de fecundación, para pasarse los meses escuadriñando un “predictor” y llorando porque no salía la rayita rosa. Que bastante la estaban ya obsesionando..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De manera que Chemo decidió que se harían las pruebas de fertilidad, empezando por él mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las suyas salieron relativamente bien, no para tirar cohetes, pero suficientes. De manera que le recordó a Leire que ahora le tocaba a ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue a un ginecólogo que ella se pagó, y que la ingresó en un hospital privado cuarenta y ocho horas (otra factura para Leire) para efectuarle una serie de pruebas de quirófano... y descubrir que todo en ella era de lo más normal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo cierto es que, justo al mes, a las seis de la mañana, sola en el baño mientras Chemo dormía, Leire veía teñirse de un suave rosa la ventanita del “Predictor&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1164966404177920939-684232524864923813?l=eloculto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1164966404177920939/posts/default/684232524864923813'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1164966404177920939/posts/default/684232524864923813'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eloculto.blogspot.com/2007/04/xiv.html' title='XIV'/><author><name>Junio</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BQrzxz9-EQk/SJCgFjrxJoI/AAAAAAAAGE4/VjYphCMIoTU/S220/Campeones2.png'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1164966404177920939.post-5578491010751370294</id><published>2007-04-08T01:28:00.000+01:00</published><updated>2007-04-08T01:29:45.208+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='XIII'/><title type='text'>XIII.- De Suegras, Ex-novias y anónimos</title><content type='html'>strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Así las cosas, Chemo regresó a su trabajo en El Centro, y Leire se encontró de nuevo sola.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;En El Centro, ya conocía Leire a muchas personas, toda vez que- siendo novios- Chemo la había invitado pasar allí algunos días.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Había acudido, alguna que otra vez y en compañía de su hermana, a la casa que los padres de Chemo, naturales de la provincia, tenían allí. &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Chemo comenzó a convencer a Leire de la conveniencia de comprar algo para ellos dos, con el dinero que Leire había ahorrado. Le sugirió que, lo más probable, es que terminaran ambos viviendo allí, de forma que, puestos a invertir el dinero de Leire, la mejor elección sería una casa en esa ciudad.&lt;br /&gt;Y es que Chemo parecía no estar a gusto en la casa de sus padres, imaginaba Leire que por razones de intimidad. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Así fue como los fines de semana se desplazaban allí para mirar y elegir. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, encontraron en venta un chalet precioso, a las afueras de la ciudad: casi cuatrocientos metros cuadrados repartidos entre dos plantas, sótano y ático. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Leire se enamoró de la casa. Y decidieron comprarla.&lt;br /&gt;Se la habían ofrecido a muy buen precio; y los padres de Leire la ayudaron económicamente para poder adquirirla sin hipotecas ni préstamos.&lt;br /&gt;Gracias al dinero ahorrado y a la generosísima ayuda de su familia, Leire compró su primera casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los fines de semana volaron entre contratistas, presupuestos, obras, tareas de limpieza…&lt;br /&gt;Chemo quiso construir un enorme mesón en el sótano de la casa: una cocina rústica que serviría para ofrecer un montón de fiestas a amigos y familiares de Chemo.&lt;br /&gt;Leire se limitó a los armarios, de los que la casa andaba ciertamente escasa. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Chemo pagó las obras del mesón, que resultó fabuloso, y aún quedaba espacio para los dos coches y la moto de Chemo; y para una mesa de billar que le regalaron unos amigos. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Muebles, cortinas, accesorios, limpieza… Leire se ocupó de arreglar, buscar, contratar, pagar e instalar todo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;También acondicionó el ático-completamente desnudo- para que Chemo tuviera allí su despacho, biblioteca y hasta un baño completo y un dormitorio, por si se quedaba a trabajar hasta tarde y deseaba echarse un rato a descansar. Un sofá y una mesa baja, haciendo las veces de pequeña sala de reuniones... y una biblioteca de obra, siguiendo los desniveles del techo y pintada en blanco, como las puertas del dormitorio, el baño y el armario que Leire diseñó para ocupar un gran hueco sobre la escalera, contrastaban con el rojo inglés que eligió para las paredes del ático: luz, alegría y dinamismo fueron el resultado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que Chemo pasaba largas horas- tras su jornada laboral- sentado al ordenador, escribiendo libros relativos a la disciplina en que consistía su profesión.&lt;br /&gt;Escribía deprisa y con seguridad, sin apenas correcciones, de forma que sus libros, solo o al alimón con otro compañero, salían al mercado profesional como churros. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Todos sus amigos se preguntaban de dónde sacaba el tiempo para hacerlo todo. Y es que Chemo sacrificaba la compañía de Leire para escribir. Pero Leire sabía que ese trabajo hacía feliz a su marido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por semana, sin Chemo, Leire seguía dedicada a su trabajo. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Le preguntaban si no le daba miedo dormir sola. Y no… Leire nunca sintió miedo, como tampoco supo nunca, por ejemplo, lo que eran los celos. Sin más.... esos temores no existían para ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni aún sintió miedo cuando comenzaron las llamadas anónimas vía teléfono:&lt;br /&gt;Se producían siempre entre semana, cuando su marido no se hallaba en casa y entre las nueve y diez de la noche; dejaban a Leire decir tres o cuatro veces, “Diga, diga” y colgaban o esperaban en silencio a que colgara ella entre jaculatorias. &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Prácticamente todos los días. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Más adelante se fueron haciendo peligrosas: llamaban de madrugada y siempre preguntando “por el anuncio”. Cosas como “si ahí es la señora casada y sin hijos que lo hace gratis”; “el travesti del periódico”, etc, etc.&lt;br /&gt;Leire comenzó a pasar el tiempo del café en su trabajo escuadriñando las secciones de contactos de los diarios. Y encontrando, efectivamente, su teléfono con las susodichas “reseñas”. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Se lo comentó a Chemo porque, pasen las llamadas de quien nada dice, pero no el ver su número de teléfono “ofreciendo servicios” en los contactos del periódico. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Pero Chemo no le dio importancia. Hasta el día en que sonó el teléfono- de madrugada- estando él en casa: y comprobó por sí mismo que alguien al otro lado no respondía. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Curiosamente, ahí cesaron las llamadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es que Leire- como explicaba anteriormente-, tuviera miedo... pero sí aprensión, pensando que alguien que la conocía quería hacerla daño en esa forma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para colmo, comenzó a darse cuenta de que le faltaba la ropa en casa: la de su marido… pantalones, camisas, pijamas... cosas que ella le había comprado; y zapatos… y hasta toallas y ropa de casa. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Pensó que, entre unas cosas y otras, debía estar enloqueciendo... aunque lo cierto era que las cosas seguían desapareciendo. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hasta que dio con la clave: su suegra...&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Como Lina tenía las llaves de la casa, entraba y salía como Pedro por su idem cuando la pareja se ausentaba. E iba recogiendo ropa: “estas sábanas, porque no las necesitáis; este pantalón de Chemo y el pijama y las mudas y esta camisa, para que tenga algo curioso que ponerse”.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Etc, etc ...&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Aunque estallaba de indignación, Leire sólo se atrevió a pedirle que, por favor, si entraba en casa y se llevaba algo, se lo comunicara para no volverse loca buscando. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Aún asi, seguía entrando y cuando, por ejemplo, se iban durante los fines de semana de invierno a la casa de El Centro, se veían con que aquélla en la que vivian se había quedado congelada durante el fín de semana: los padres de Chemo habían “dado una vuelta” y decidido que no se gastaba calefacción mientras no estuvieran los chicos.&lt;br /&gt;Y si la calefacción la hubieran pagado los padres de Chemo, habría sido una cierta excusa: Pero Chemo y Leire habían abierto, desde su boda, una cuenta corriente conjunta, en la que ambos ingresaban cada mes la misma cantidad, para atender a todos los gastos conjuntos y domiciliaciones.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;-------------------------&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Leire perseguía a su marido con recordatorios familiares: “llama a tu madre, que es su cumpleaños”, “llama a tus padres para decirles que ya has llegado”, porque Chemo era un tanto olvidadizo para estos temas y de los que dejaban para más tarde la tarea de llamar para avisar de que había regresado sano y salvo de un viaje.&lt;br /&gt;Leire hubo de convertirse en su Pepito Grillo y, salvo ella y Chemo, nadie en la familia de éste lo supo nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leire no hacía más que notar comportamientos extraños a su alrededor: una celebración familiar en la que todo el mundo comía lo mismo y, finalizado el almuerzo, su suegra llamaba por teléfono para contarle a su hijo que estaba vomitando. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Leire y Chemo hablaban con los demás y todos se encontraban bien. Hasta que Lina terminaba por "confesar" que algo se le había torcido ese día y por eso había vomitado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otra ocasión, Leire recibió una llamada de teléfono de su suegro: &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Después de charlar un rato, le preguntó cómo se encontraba Lina y el hombre le dijo:&lt;/p&gt;&lt;p&gt;.- “Ahí la tienes, llorando por todas las esquinas y diciendo que se ha quedado sin hijo”. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Leire se sintió ofendida y le comentó a su suegro, para que lo trasladara a Lina, que su propia madre sí había perdido una hija, porque estaba muerta. Que a su suegra sólo se le había casado el hijo quien, por ende, iba a verles o a comer todos los días y que se pensase muy seriamente si no era una barbaridad lo que estaba haciendo. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Un día le propuso Chemo a Leire ir a visitar a sus padres a la casa que éstos tenían en un pueblo de veraneo. Leire, ese día, se encontraba con una crisis asmática y pensando en inyectarse una cortisona para salir de trance. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Se lo dijo a Chemo, pero éste insistió en ir.&lt;br /&gt;A rastras, se metió Leire en el coche y se dejó llevar hasta el pueblo. La comida fue para ella un tormento y apenas podía tragar entre los esfuerzos por respirar y las lágrimas que le cerraban la garganta.&lt;br /&gt;Cuando al fín terminó la comida, Chemo y Leire se despidieron para volver a casa; pero Lina les instó mil veces a que se quedaran a dormir.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ni Chemo lo había pensado, ni Leire podía más… sólo quería volver a casa y buscar un inhalador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hicieron más que abrir la puerta de casa y ya sonaba el teléfono: era Lina, quien aseguraba, de nuevo, haber comido algo en mal estado, porque estaba vomitando... para luego “aclarar” que vomitaba porque los chicos no habían querido quedarse a dormir en el pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así las cosas, Leire le propuso a Chemo que hablara seriamente con su madre, consciente de que tenía un problema psicosomático que pudiera llegar a convertirse un día en una auténtica enfermedad.&lt;br /&gt;Pero ahí quedó todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los padres de Chemo eran propietarios de su casa en El Norte, y en el piso inmediatamente superior vivían los tíos.&lt;br /&gt;También poseían una casa en El Centro y otra en el Pueblo, para las vacaciones, además de varios locales comerciales y otros de garaje. Al padre de Chemo le gustaba conducir y pasaban el año viajando entre sus casas.&lt;br /&gt;Los padres de Leire tenían una casa de vacaciones en un pueblo cercano a la de los padres de Chemo: tan sólo distaban unos tres kilómetros, más o menos.&lt;br /&gt;Leire veraneó todos sus años de casada, hasta el nacimiento de su hijo, en la casa de sus suegros. Tres años.&lt;br /&gt;No tuvo manera de convencer a Chemo de que pasara al menos una semana en cada de los padres de Leire, porque él aducía que se estaba mejor con la familia, a lo que Leire replicaba el consabido “¿es que yo nací de una col?”. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Así que, durante tres veranos, Leire no pisó la casa de sus padres. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;El único aspecto en el que Lire pudo oponerse e imponerse a su fagocitante familia política, fue en el de las celebraciones de Navidad: Chemo escogía la Nochebuena para estar con los suyos y cuando llegaba el Año Viejo, argüía que sus padres estarían solos ese día y que por qué no iban a pasar la fiesta con ellos. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Leire estuvo a punto de montar en cólera (cosa para la que hacía falta fastidiarla muy mucho) y le decía que allá él, que un trato era un trato y las fiestas eran a medias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que nunca eran a medias. Porque en casa de los padres de Chemo se celebraba hasta el siete de julio: entre los amigos de Chemo llegó a haber pitorreo generalizado con eso de las “celebraciones familiares”, porque no había fín de semana que no se montara una comida por lo que fuese. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Asfixiante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De hecho, uno de esos días que Leire hacía limpieza general y vaciaba armarios y cajones, encontró unas cartas. Pensando con ternura que eran las que ella le había escrito a Chemo y él guardaba, las tomó y las fue repasando. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pues no:&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;El primer folio que leyó no era suyo. Era de una ex- novia, concretamente aquella chica que veraneaba en el pueblo de sus padres. Leire estuvo a punto de dejarla y hacer como si nada, pero le extrañaba que al cabo de tanto tiempo (y teniendo en cuenta que tuvo que decirle a Chemo, una vez casados, que ya parecía hora de quitar del salón la foto de él con su ex) conservara ese tipo de cartas.&lt;br /&gt;Así que se sacudió la prudencia y los prejuicios y la leyó: &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Era una carta de pretendida reconciliación: al parecer Chemo y ella ya habían roto y la chica le exponía sus razones sobre lo que fuese que versase la última y definitiva riña. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;En la carta, la chica le decía que no era verdad que no le gustase su familia, sólo que se sentía agobiada y devorada por tanto acontecimiento familiar y esa especie de obsesiva y compulsiva pretensión de “unión” entre sus miembros. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Le pedía perdón por si inconscientemente le había hecho daño e insistía en que ella no tenía nada en contra de su familia. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Más o menos, esto fue lo que sacó en conclusión Leire de la carta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y se sintió aliviada, pensando que una anterior relación tenía el mismo sentimiento agobiante que ella respecto de las relaciones familiares de Chemo. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Desde entonces, pese a que nunca la conoció bien, Leire puede sentir lo que debió de sentir esa chica durante el noviazgo y ruptura... y siente una gran simpatía hacia ella.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hoy día está casada, tiene niños y es feliz... y Leire se alegra por ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chemo le contaba que su ex nunca había querido a su familia. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y Leire nunca se atrevió a confesarle que había leído la carta y que a quien creía era a la ex, no a él. Aunque sólo fuera por propia experiencia.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1164966404177920939-5578491010751370294?l=eloculto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1164966404177920939/posts/default/5578491010751370294'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1164966404177920939/posts/default/5578491010751370294'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eloculto.blogspot.com/2007/04/xiii-de-suegras-ex-novias-y-annimos.html' title='XIII.- De Suegras, Ex-novias y anónimos'/><author><name>Junio</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BQrzxz9-EQk/SJCgFjrxJoI/AAAAAAAAGE4/VjYphCMIoTU/S220/Campeones2.png'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1164966404177920939.post-2737132122448599387</id><published>2007-04-08T01:27:00.000+01:00</published><updated>2007-04-08T01:28:26.847+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='XII'/><title type='text'>XII</title><content type='html'>&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;           Cap V&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                 Recién casados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;“Nada alimenta mejor que el amor. Y los amantes bien saben que las horas pasan de largo sin más saciedad y nutriente que el de los besos sobre la piel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás por satisfacer el hambre del alma, nos tomamos de la mano para conducirnos mutuamente a la gran sala donde sueña el piano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Descubierto el cobertor de la tapa, tiemblan las teclas al frío de la madrugada: Improvisaciones para infundir la calidez de los dedos a cuatro manos. Ella descansa sobre mis piernas, su espalda contra mi pecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veinte dedos van hilando y enamorando notas: cortejadas, renuentes, rendidas, vencidas, guerreras, conquistadoras, cazadoras y presas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suben y bajan las escalas, febriles. Y ella arde en las mejillas, prendiendo antorchas a cada fibra de mi ser... Libero mis manos del teclado para exordizar su cintura mientras ella es poseída por no sé si el ángel o el diablo que habitan entre las teclas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminos de seda crujiente y blanca blonda hacia los corchetes del corpiño; en caída libre a las jarreteras que sujetan, abrigan y ornan sus piernas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fiebre lleva mis dedos y boca a ss pulsos; y me dejo embriagar por la absenta de sus cabellos, libres por mi mano de sus carceleros. Almizcla en sus arterias pulsantes, caballos desbocados en ese corazón que atrapo bajo el hueco de mi mano hasta hallar las notas más agudas en los rosados botones de sus senos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                        &lt;br /&gt;                                                                                        (Leire)&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  De vuelta tras la luna de miel, ambos se reincorporaron a sus respectivos trabajos. Y la convivencia siguió como el noviazgo: separados por quinientos kilómetros.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;La familia de Leire le apuntaba la conveniencia de dejarlo todo e irse a vivir con Chemo: se les hacía "extraordinaria" una convivencia de sólo fines de semana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Leire había pagado un precio tan alto por lograr sus sueños profesionales, que se resistía a renunciar. Amaba a Chemo y deseaba más que nada vivir cada día, cada instante, junto a él… pero no sabía cómo conciliarlo con su trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien le ofreció la solución a Chemo: un cambio de gobierno en la autonomía dejaba vacantes muchos puestos políticos; y a Chemo se le ofreció uno  de gran responsabilidad. El no lo dudó dos veces y aceptó: no sólo podrían estar juntos, sino que era un paso de gigante en su carrera profesional.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella oportunidad fue para Leire como continuar la luna de miel. Se despedían por la mañana, camino de sus respectivos trabajos, sitos prácticamente al lado el uno del otro, y se reunían para el descanso de mediodía.&lt;br /&gt;Por regla general, Chemo almorzaba fuera de casa, pues eran numerosas las invitaciones que llevaba anejas el cargo; por otra parte, Chemo no ejaba pasar un día sin visitar a sus padres y tíos, de forma que, si no tenía compromisos, almorzaba con ellos.&lt;br /&gt;Así Leire aprovechaba también para visitar a sus padres y comer con ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las ocho de la tarde, ella salía corriendo del trabajo para encontrar abierta alguna tienda de comestibles, hacer la compra y preparar la cena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La limpieza e su nuevo hogar la hacía or las noches y solía dejar la plancha para los fines de semana. Así le quedaba tiempo para charlar con Chemo, ver juntos la tele un rato, leer, coser y cuanto se terciase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida era fabulosa: el hombre que amaba, la familia, el trabajo… todo estaba allí, y en orden.&lt;br /&gt;Compraba camisas, zapatos, ropa interior, pijamas, etc, para Chemo, sin importarle el gasto, porque eran sus regalos para él-presumido, pero poco pendiente de su vestimenta, si eso significaba tener que ir a las tiendas-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habían decidido al fín otorgar capitulaciones, en orden a separar sus bienes, pues Chemo aventuró que un cargo político, como el que ocupaba en ese momento, podía traer problemas en el futuro; y si sucedía cualquier cosa, al menos los bienes de Leire se encontrarían a salvo de las responsabilidades de su marido.&lt;br /&gt;Leire no tenía nada, salvo su cuenta de ahorro, pues dada la negativa de Chemo a que se comprase un piso, había decidido dejar crecer ese dinero.&lt;br /&gt;Y como no dependía económicamente de su marido, le pareció que se mostraba muy considerado al pensar en fel uturo bienestar de su esposa. De manera que accedió y, por encargo de Chemo, siempre ocupado, acudió a la Notaría a para arreglar el tema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jamás pasó por la cabeza de Leire que, en caso de necesidad, su marido le negara ayuda. Pecó de ingenuidad y exceso de buena fe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leire perdió, entre tanto ypor completo, el contacto con sus amigas, siempre llevada por Chemo junto a los suyos: comidas familiares casi cada fín de semana, y cenas con los amigos de aquél... cada vez pasaban menos tiempo solos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los viajes por semana de Chemo, se le hacían a Leire muy cuesta arriba: saber que no le vería en tres días esa semana, lo mismo que la anterior y, probablemente, la siguiente, conseguía que se le escaparan las lágrimas.&lt;br /&gt;Chemo decía no querer verla triste, porque él se ponía triste también; y prometía volver cuanto antes… pero ella nunca se acostumbró a las ausencias de su marido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la vida seguía... con nuevas soprpresas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día, sucedió algo que impactó a Leire: estaban reunidos con los amigos de Chemo, discutiendo no se sabe qué, y Leire intervino con su opinión al respecto: Chemo la recriminó diciendo que se callara; que ella no tenía ni idea de lo que se hablaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leire guardó silencio y esperó a llegar a casa.&lt;br /&gt;Una vez allí, cuando Chemo se hubo sentado en su sillón favorito, se puso en pie delante de él y le dijo con mucha calma:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Nunca. Nunca más vuelvas a decirme ni en privado ni mucho menos en público lo que sé y no sé, lo que deba o no opinar y pensar. ¿Me explico?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chemo pareció sorprendido, pero asintió, sin más. No obstante, la advertencia de Leire no sirvió de mucho: si Leire leía un libro y un párrafo le parecía especialmente interesante, le gustaba leérselo a Chemo y comentarlo con él. El no parecía interesado en las lecturas de su esposa y, en una ocasión, se descolgó recriminando a Leire el “rollo” que le estaba soltando y que no le interesaba en absoluto.&lt;br /&gt;Leire se sorprendió y dolió, pero intentó hacerle ver que ella escuchaba con interés sus asuntos de trabajo y cualquier cosa que él le comentaba; porque le interesaba todo lo que a él se refería...&lt;br /&gt;… qué menos que esperar ella lo mismo de él…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante el tiempo que Chemo estuvo ocupando el cargo político, Leire comenzó a echarle de menos, pero la vida, en general, seguía siendo feliz para ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, llegaba el momento en el que habría nuevas votaciones y Chemo había recibido oferta de su antigüo empleo para reincorporarse. De manera que volverían a separarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por una parte, Leire no deseaba separarse de su marido, por otro lado, estaba deseando que terminase la legislatura, pues veía a Chemo día sí y día no en los diarios, cargando con toda su artillería contra alguien que se le había enfrentado: y Chemo tenia como máxima: “esperaré a la puerta de mi casa a ver pasar el cadáver de mi enemigo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue algo que aprendió de la personalidad de su marido en este tiempo: era vengativo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin conocer los entresijos del enfrentamiento, a Leire le daba pena el hombre contra el cual se dirigía su marido como un pánzer. Y se estremecía al pensar que un día pudiera dirigir contra ella alguna sed de venganza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aprendió que lo más objetivamente nimio y mezquino podía desencadenar la sed de venganza en Chemo… incluso compañeros de profesión, caían dentro de su rencor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pocos, muy pocos, saben o sabrán lo que, tras sus carcajadas y afabilidad aparente, esconde aún Chemo: pacientes y muy antigüas venganzas… sólo espera el momento, tarde lo que tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre murió de cáncer  un par de años más tarde.&lt;br /&gt;Leire se ha preguntado muchas veces sobre la influencia que pudiera haber tenido, como desencadenante de la enfermedad, el enfrentamiento de aquéllos tiempos.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1164966404177920939-2737132122448599387?l=eloculto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1164966404177920939/posts/default/2737132122448599387'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1164966404177920939/posts/default/2737132122448599387'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eloculto.blogspot.com/2007/04/xii.html' title='XII'/><author><name>Junio</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BQrzxz9-EQk/SJCgFjrxJoI/AAAAAAAAGE4/VjYphCMIoTU/S220/Campeones2.png'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1164966404177920939.post-3482803184852320901</id><published>2007-04-08T01:26:00.000+01:00</published><updated>2007-04-08T01:27:05.878+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='XI'/><title type='text'>XI</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger2/2692/4482/1600/701364/Bridgman_Marquesa.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger2/2692/4482/320/196649/Bridgman_Marquesa.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La luna de miel fue inolvidable para ella: un largo viaje atravesando océanos, Chemo a su lado; pasado por fín el trago de las celebraciones de la boda… al fín la tranquilidad: se terminaron las revoluciones en su vida. &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Las únicas pequeñas discrepancias en ese viaje giraron en torno a las atracciones a las que iban a subirse los recién casados: Leire había sufrido una hemorragia subretiniana en el ojo derecho cuando estudiaba segundo de carrera: la enormidad de la tarea la abrumó y debilitó sus defensas haciendo mella en el punto más flaco de su anatomía. Consiguió buenos resultados pero... perdió la visión central de ese ojo. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Leire vivía, estudiaba y trabajaba con normalidad, haciendo uso de su otro ojo y de la escasa visión periférica que le restaba en el ojo afectado. Pero los oftalmólogos, que no podían deducir la causa de la hemorragia ni, por tanto, prevenir nuevos accidentes o siquiera tratarlos, le aconsejaban evitar movimientos bruscos de su cabeza: no montar a caballo, no tirarse de cabeza al agua, no marcar goles de cabeza y, sobre todo, evitar tensiones... habría inexcusablemente de tomar sedantes suaves cuando previera una temporada de estrés. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;A pesar de todo ello, Leire terminó subiendo a atracciones tan brutales como “el ascensor”, “la Venganza de Moctezuma”, “Indiana Jones y el Templo Maldito”… por no dejar solo a su marido, quien insistía en que Leire le acompañara, a pesar de conocer el accidente que habia sufrido en su ojo y la posibiidad de que se repitiera en el sano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leire siempre había llevado recuerdos para su familia, de todos los viajes que había realizado. Ahora debía preocuparse también de los regalos para la familia de Chemo… regalos que él pocas veces pagaba, pues casi nunca contaba con dinero a mano. &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;El problema era que se empeñaba en llevar cosas que a Leire no le gustaban para "sus suegras". Pero Chemo insistía y Leire terminaba por dejarle hacer, no fuera a surgir una discusión por ese motivo. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;A la vuelta, la reacción de la madre y la tía de Chemo estaba servida: .- “No me gusta: a tu madre le habrás regalado lo mismo, ¿verdad Leire?”. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto Leire se tragaba el reproche sardónico, sin comentar que había sido Chemo quien se había empeñado en semejante horror ni que, claro está, a su madre le había comprado otra cosa.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1164966404177920939-3482803184852320901?l=eloculto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1164966404177920939/posts/default/3482803184852320901'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1164966404177920939/posts/default/3482803184852320901'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eloculto.blogspot.com/2007/04/xi.html' title='XI'/><author><name>Junio</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BQrzxz9-EQk/SJCgFjrxJoI/AAAAAAAAGE4/VjYphCMIoTU/S220/Campeones2.png'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1164966404177920939.post-5130926323308358444</id><published>2007-04-08T01:23:00.000+01:00</published><updated>2007-04-08T01:24:05.844+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='X'/><title type='text'>X</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger2/2692/4482/1600/Boda.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger2/2692/4482/320/Boda.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;TERCERA PARTE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Boda&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Invita la humedad en sus pestañas, y el primer beso abre puertas al siguiente. Y el abrazo se posesiona de su cintura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre mi regazo, afila el gris del iris; del claro al oscuro sigue su pasión y resbala hacia su boca que aprisiona nuestras lenguas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y me enreda; y la ato profundo en el abismo de su garganta, lacerándome en el placer de las aristas de sus dientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La siento desmayar, apoyada en dedos y senos sobre mi pecho. La sostengo sobre la palma de mi mano, perfecta redondez de fruta madura, manzana del Paraíso bajo mis dedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cauto, lento, delicado, por atisbar su aquiescencia, deslizo apenas a punta de mis dedos, desde su nuca a la columna; y resbalo la esquina de la cintura para dejarme caer sobre la onda de su cadera... saboreando el camino, retrocedo, avanzo, vuelvo atrás... ya percibo el calor de sus piernas, en avanzadilla hasta mi vientre, vivo, en combustión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la tomo entre mis brazos, depositándola bajo mis ojos, que ya recorren un eterno instante: antes de posarme nuevamente sobre su boca y deshacer, a ciegas, lazos y ojales... sólo entonces recupero el dominio de mis párpados, para dejar hallar a mis besos su propia ruta. Un momento de vacilación, que ella agota en un gemido. Y guía mis dedos, vueltos pinzas, en torno a sus senos... plenos y escarlata, agudos y dolientes, gimiendo cada paso sobre las aureolas, cada abrazo de mis yemas; cada salivación con que aspiro, paladeo, aprieto, mordisqueo; cada línea hasta la cima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y me urge hasta su vientre, sin paciencia para esperas: no es el centro su ombligo. De nuevo me guía, allí donde crece la marea donde se desatan las crecidas que ahora inundan mis dedos. Ahora su mirada se oscurece y dos lágrimas vacilan en sus pestañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me toma y abre el paso hacia sí, toda dulzura y urgencia. Y sofoca con el dorso de una mano el gemido que le estalla la garganta... pero adelanta sus caderas, girando una y otra vez, en círculos cada vez más estrechos... golpeando como si la vida le fuera en ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me siento morir mientras la aguardo y me fundo, me licúo... sintiendo que podría quedarme con ella la eternidad aún cuando el deseo me agoniza...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora penas encuentra aire entre jadeos y me suplica que se lo de todo... todo.. ahora y siempre. Y con sus dedos marcando mi espalda, me dejo ir, muy lejos... apenas soy consciente de su sonrisa y de que ahora me encuentro de espaldas. Ella sobre mi, su, trono, firmemente anclada”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Leire)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó el día de la boda. &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Leire, previamente, había concertado los servicios de una peluquera y maquilladora, pues había preguntado en varios sitios y se empeñaban en peinarla y maquillarla la tarde anterior. Francamente, ella no se veía como una gallina, durmiendo de pie, para no estropearse el maquillaje ni el peinado.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Bien temprano, pues la boda era a las doce, puso a toda la familia en pie de guerra, para no tener problemas con el baño, los espejos... y que su madre pudiera también ser maquillada antes de salir para la Iglesia.&lt;br /&gt;Nada más llegar, la maquilladora se fijó en un punto negro que Leire tenía en la espalda y le dijo que se lo iba a explotar: “porque una novia no podía llevar semejante cosa a la vista”. Leire, que jamás se había explotado nada, se negó; pero de nada le sirvió la negativa:" a traición", la maquilladora presionó con las uñas y le formó, con el tiempo, un lío en esa parte de su anatomía del que Leire todavía se acuerda, aunque sólo sea por el agujero que le quedó tras la intervención y las curas que se le hubieron de practicar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Peinada Leire y maquillada, le cedió el puesto a su madre mientras ella se disponía a vestirse con calma. Hubo de esperar a que la maquilladora finalizase su trabajo para ayudarla a vestirse completamente, pues el traje iba abotonado de arriba abajo en la espalda y, evidentemente, ella sola no podía abrocharse.&lt;br /&gt;Los ojales eran demasiado estrechos y duros, como les suele suceder a los vestidos nuevos; y se las veían y deseaban para introducir los numerosísimos botones. Tan duro fue el trabajo de vestir a Leire, que llegó la hora de salir para la Iglesia y todo el mundo se fue corriendo porque “iba a empezar la ceremonia”, mientras Leire gritaba- al borde la histeria- que qué ceremonia ni qué, si la novia aún estaba en casa a medio vestir.&lt;br /&gt;Terminó por urgir a su padrino y a su cuñado que, por lo que más quisieran, la ayudaran a abrochar esos dichos botones. &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;El caso es que tuvo que salir de casa con medio vestido sin abrochar.&lt;br /&gt;Menos mal que con tanto encaje nadie pareció darse cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajó al portal, prácticamente perdiendo el velo; y allí encontró al tío de Chemo que quería hacerle unas fotos. Se encontraba nerviosa, pero pensó que esas fotos no podrían volver a repetirse, de manera que posó.&lt;br /&gt;Ayudada por un amigo de su padrino, entró en el coche nupcial y se dirigieron a la Iglesia.&lt;br /&gt;El tiempo no acompañaba mucho: de hecho había estado lloviendo toda la mañana y el cielo aparecía plomizo&lt;br /&gt;“Por favor, por favor: que no llueva a la entrada y la salida, por favor, sólo pido eso”, rogaba Leire en el trayecto a las monjas de Santa Clara y a la Virgen. Y se portaron muy bien con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegaron a la explanada de la Iglesia y Leire vio llegar hasta ella al novio más guapo del mundo: Chemo, quien le tendía la mano para ayudarla a salir del coche, cuando… ¡se dio cuenta de que se había olvidado del ramo de novia!&lt;br /&gt;Rápidamente le contó a Chemo lo que ocurría y todos comenzaron a insistir en que entrara y se casara sin el ramo. Pero Leire, que no había preparado tanto para nada, dijo que no se casaba sin el ramo y que por favor alguien fuera a recogerlo de la casa de sus padres.&lt;br /&gt;El hermano de su cuñado accedió y echó a correr. Mientras aquél regresaba con el ramo, Leire no sabía si morderse las uña o mandar a la porra al sacerdote, que la conminaba a entrar de una buena vez en la Iglesia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al fin llegó el ramo. Leire se echó el velo sobre el rostro y se asió al brazo de su padrino. &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Más tarde algún conocido no invitado le comentaría que, al verla en la entrada del templo del brazo de su padrino, había creído que quien se casaba era precisamente el padrino: “¡qué novia más guapa tiene el chico!. ¿Quién será?”. Y es que Leire, gracias al cotilleo de tantos años sobre su persona, que le colgó el apelativo “de profesión, soltera” ” no parecía idónea protagonista de bodas, según parece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se suponía que Chemo debía esperarla en el altar… eso pensaba Leire, después de los ensayos y de aprenderse cuanto manda la tradición en estos casos. Pues no: la hicieron entrar a ella antes y esperar al novio en el altar. Tiempo después me confesó que eso le había producido una premonición desagradable, más aún que la del olvido del ramo de novia. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Y no fue la única durante la ceremonia: porque a Chemo, en el momento de jurarle fidelidad a su esposa, se le atragantó la palabra y, tras intentarlo varias veces, le salió en su lugar “felicidad”. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Bueno… Leire sonrió y pensó que tenía más valor prometer felicidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El párroco que ofició la ceremonia conocía de toda la vida a Leire y su familia. Su sermón fue, a juicio de Leire, fabuloso, pues insistió en los aspectos de la vida en común que podían matar el amor; recordó a los contrayentes (a juicio de Chemo, no parecía sino que el párroco le estuviese sermoneando sólo a él… aunque a Leire tampoco le hubiera extrañado) que nadie era perfecto ni cuerpo glorioso y que había que tomar con cariño y comprensión los pequeños defectos del otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún cuando Leire no deseaba sino que terminase todo, se sentía más relajada: disfrutaba de la música del cuarteto que había elegido y se volvía de vez en cuando para mirar los rostros sonrientes de sus familiares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien le reguntó  después que si no repetiría: Leire le comentó que ni loca volvería a organizar una boda ni a protagonizarla… quizás porque ella sola se había tenido que ocupar de todo… hasta de pagar... excepción hecha del banquete y del viaje, que fueron a medias. Lo demás, todo por cuenta de su cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que Chemo le había comentado a Leire la conveniencia de que hiciesen separación de bienes. A ella no le pareció mala idea: cada uno tenía su trabajo y sus ingresos y no dependía económicamente del otro. Pero no lo llevaron a cabo antes de la boda, pues Chemo no efectuó ninguna gestión al respecto y Leire estaba demasiado ocupada con los preparativos y su trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras la ceremonia y el consabido reportaje fotográfico, se sirvieron los aperitivos. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Leire se sintió zarandeada de un lado a otro: “¡una foto con la familia del novio, otra con la familia de la novia, ahora todos juntos!”. Una vez que le entregaron el álbum de la boda, se percató Leire de que la “novia” era su suegra: era a ella a quien Chemo daba la mano en las fotos, no a la recién desposada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Felicitaciones, consultas del personal del restaurante, quejas de algún invitado porque se le sentaba junto a gente que decía no conocer de nada… Leire pensó que no podía más.&lt;br /&gt;Por fin se sentaron a la mesa y, como estaba previsto… marisco y carne.&lt;br /&gt;Y la novia debía ser un poema: jugueteando con los cubiertos mientras todos comían a dos carrillos.&lt;br /&gt;Un camarero al que le estará toda la vida agradecida, se acercó a ella y, entre disculpas por el atrevimiento, le preguntó por qué no comía. Leire le explicó lo ya dicho a Chemo y su familia: que el marisco le producía alergia y la carne nunca le había gustado… y no había otra cosa que comer.&lt;br /&gt;Entonces el muchacho se ofreció a traerle cualquier cosa de la cocina. Ella le sonrió agradecida por poder comer algo y que alguien hubiese tenido el detalle de tenerla en cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras los “¡que se besen, que se besen!” y la comida, con la mitad de los invitados ya achispados, comenzó a tocar la orquesta y ella abrió el vals con Chemo: Chemo no tenía la más mínima idea y aquello resultó más un forcejeo que una danza nupcial. Pero le pusieron voluntad y dieron unas cuantas vueltas hasta terminar la pieza, mientras Leire se las apañaba como podía con la cola de su vestido, cuya cinta se rompió nada más recogerla en su muñeca. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Terminó el vals y casi sin poder decir “hasta luego”, su ya suegra tomó del brazo a su hijo para bailar la siguiente pieza. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Como se dijo más arriba, el padrino de Leire era “putativo”: le hacía ese favor toda vez que el padre de la novia se hallaba enfermo y ella comprendía que no podría soportar la ceremonia ni el vals. Así pues, de la misma manera que el padrino se negó a regalar los puros y hubo de ponerlos Leire, también la advirtió de que no pensaba bailar el vals con ella. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;De manera que Leire se vio sola en la pista de baile, jugueteando con el vestido y sin levantar los ojos del suelo; se sabía ahí en medio: ella, supuesta protagonista y rotundamente sola, y los ojos de todos sus invitados fijos en ella. Sola y avergonzada de que su novio no se diera cuenta, de que su padrino no le echara algo de valor para sacarla del apuro y de que nadie hiciese más que contemplar cómo iba su expresión del pálido al encendido. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Alguien le susurró, "¿bailas?". Y ella miró agradecida hasta la eternidad el rostro de su salvador, su héroe: Javier.&lt;br /&gt;Alto, delgado, guapo, educado, cariñoso… el único amigo de Chemo capaz para la sensibilidad.&lt;br /&gt;¡¡SÍ!!, prácticamente gritó Leire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pocos años después, supo que Javi había muerto en un gravísimo accidente, a causa de un derrumbamiento cuando transitaba con un jeep en otros mundos a los que su dedicación de cooperante le había llevado.&lt;br /&gt;A la hora de escribir estas líneas, he de dejar constancia del agradecimiento y cariño inmensos que Leire le ha profesado y profesa a Javier desde el día en que no la dejó sola en la pista de baile.&lt;br /&gt;Quiere creer Leire que, esté donde esté, Javier conoce la profundidad del afecto y reconocimiento que por él siente... desde aquél día, desde antes,  y hasta el último de sus existencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lina, su ya suegra, le preguntaba satisfecha: “Y... ¿qué se siente al ser la señora de…?”, y Leire, un tanto desconcertada, respondía: “nada… sigo siendo yo misma, con mi nombre y los apellidos de mis padres… no nací de una col”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que Leire guardaba una ironía mordaz para las inconveniencias. Un quasi-sarcasmo que podía resultar más venenoso que la picadura de un alacrán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puesto que el banquete se prolongaba todo el día, Leire hubo de regresar a casa de sus padres para quitarse el vestido de novia y ponerse un traje corto… a toda velocidad, ya que los amigos de Chemo les esperaban.&lt;br /&gt;Merienda, cena… baile todo el día…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leire no podía con su alma, y había de poner el mayor cuidado con las expresiones de su rostro:&lt;br /&gt;El relaciones públicas del restaurante la había advertido de que una novia es por definición “feliz” y que si había algún problema ninguno de los invitados debía darse cuenta. Es decir: “te lo tragas todo”, venía a explicar. “Porque los invitados estarán pendientes de ti en todo momento”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aquéllo no terminaba nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chemo bailaba con sus amigos, completamente olvidado de su novia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fín, alguien sugirió seguir la juerga en una discoteca. Leire se horrorizó pensando en que enlazarían el banquete con la salida del avión para la luna de miel. Y se lo comentó a Chemo, quien se mostró receptivo y avisó a los amigos de que los novios se retiraban a descansar.&lt;br /&gt;Leire respiró aliviada y pensó “gracias a Dios por los pequeños favores”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre bromas, felicitaciones y deseos de suerte, al fin se vio Leire camino de su nuevo hogar, al lado de Chemo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Años después, el padre de Leire le comentaría las proféticas palabras que le dirigió su consuegro durante el banquete:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- “Conociendo como conozco a mi hijo, este matrimonio dura dos días”&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1164966404177920939-5130926323308358444?l=eloculto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1164966404177920939/posts/default/5130926323308358444'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1164966404177920939/posts/default/5130926323308358444'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eloculto.blogspot.com/2007/04/x.html' title='X'/><author><name>Junio</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BQrzxz9-EQk/SJCgFjrxJoI/AAAAAAAAGE4/VjYphCMIoTU/S220/Campeones2.png'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1164966404177920939.post-2833018850972129979</id><published>2007-04-08T01:21:00.000+01:00</published><updated>2007-04-08T01:23:03.891+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='IX'/><title type='text'>IX</title><content type='html'>&lt;p style="text-align:justify;"&gt;&lt;span style="float:left;background:firebrick;border:1px solid black;margin-right:5px;margin-top:5px;&lt;br /&gt;color:darkred;font-size:100px;line-height:80px;padding-top:1px;padding-right:5px;font-family: times;"&gt;C&lt;/span&gt;Dios se oculta detrás del muro que el mundo eleva cada vez más alto y nada es relevante a parte de los hechos y las mentiras mil veces repetidas para aparentar verdad.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;Si Leire llega a comentar que cree en los sueños, en la fuerza de los deseos y en la premonición de la intuición, la habrían quemado en la plaza del Ayutamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que le llegaban contínuamente pequeños destellos que la dejaban interiormente incómoda y aprensiva...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero la despedida de soltera que nadie le ofreció (si bien su grupo de amigas-al enterarse de que no habría despedida de soltera para Leire-le regalarían, en su lugar, las fotos de la boda), después la insistencia contínua de su futura suegra y la hermana de ésta porque no olvidara que eran una familia muy unida; los enfados cada vez más explosivos de Chemo y, por último, un par de días antes de la boda, un fogonazo mental que la aturdió durante días:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Celebraban una cena de presentación “oficial” de Chemo a la familia de Leire. Ella, sentada a la diestra de su novio, le contemplaba sonriente mientras él charlaba animadamente con los demás comensales. De pronto, sintió Leire que el Tiempo se paralizaba... y dejó de escuchar las conversaciones, la música del local...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ddejó de percibir el movimiento a su alrededor y se descubrió mirando a Chemo como si fuera la primera vez: No conocía a ese hombre. ¡Se iba a casar con un desconocido!. Le miraba con insistencia y no le producía ninguna sensación de familiaridad su rostro, congelado en una sonrisa abierta que mostraba un hueco entre dos muelas empastadas, que veía por primera vez en casi diez meses que le conocía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leire se vio sacudida por una sensación de pánico, un dejá-vu a sensu contrario... y pensó rápidamente si podría anunciar allí mismo que no se casaba, que no podía tomar por esposo a un hombre del que no sabía nada… “no le conozco, no le conozco”, repetía una voz interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese instante, volvieron a sus oídos el barullo de las conversaciones, la música, las carcajadas; y el mundo y sus figuras recuperaron el don del movimiento.&lt;br /&gt;Leire respiró hondo, tomó un largo trago de agua y se “auto-analizó”:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Es una crisis de pánico, normal en una persona que va a dar un paso tan decisivo como el matrimonio. Es normal sentirse asustada y desorientada. Ya pasará”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y poco a poco desechó la intuición para decirse a sí misma que sus aprensiones no por normales dejaban de ser estupideces sin fundamento. Enajenación mental transitoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy día, cuando la han abandonado sus sueños, sus premoniciones, su intuición, sabe que debió siempre seguirlos y continuar cultivando esa sensibilidad de la que siente apenas le queda un ápice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...................................&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chemo aún residía durante la semana en El Centro, por motivos de trabajo; pero era propietario en El Norte (ciudad de residencia de ambos y sus familias) de un pequeño apartamento sito en la parte alta: estrecho pero alegre y soleado.&lt;br /&gt;Ambos acordaron vivir allí su vida de recién casados.&lt;br /&gt;Leire asumió las tareas de acondicionamiento y limpieza del piso de soltero de Chemo y comenzó a disponerlo todo para tener su nuevo hogar listo para acogerles tras la boda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su madre, y la persona que ayudaba a aquella en las tareas de casa, la auxiliaron para dejar el piso bien limpio y ordenado, desde el suelo hasta el techo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y encontraron de todo: calcetines sucios debajo de la cama, enrollados en una fabulosa alfombra de pelusas de polvo; cajas y cajas de cromos variados, papeles de todas clases, folios en blanco y arrugados; y “asuntos inclasificables” (como Leire denominaba a aquéllo a lo que ni nombre podía dar).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al limpiar los cajones y vaciar su contenido, encontraron la ropa interior más… indescriptible; sobre todo por decrépita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leire se lo comentó a Chemo y éste arguyó que, puesto que nunca tenía tiempo para ir de compras, su madre se encargaba de vez en cuando de adquirirle lo que necesitaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al parecer, Chemo no había visto una escoba en su vida, y eran su madre y su tía quienes, de vez en cuando, le pasaban una gamuza a la casa: el “Ejército de Limpieza”, como él las llamaba en broma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no se le dio más vueltas al tema, salvo las incontables veces que la madre y la tía de Chemo advertían a Leire de que “no hiciera trabajar a su niño en casa, que bastante trabajaba ya fuera”.&lt;br /&gt;Qué más hubiera deseado Leire, en numerosas ocasiones, que Chemo hubiese compartido alguna tarea…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que Leire, ni corta ni perezosa, se hizo también con la tarea de comprar camisas y ropa interior; cubiertos, vasos, sábanas, toallas, etc, para su futuro esposo y la nueva casa.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1164966404177920939-2833018850972129979?l=eloculto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1164966404177920939/posts/default/2833018850972129979'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1164966404177920939/posts/default/2833018850972129979'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eloculto.blogspot.com/2007/04/ix.html' title='IX'/><author><name>Junio</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BQrzxz9-EQk/SJCgFjrxJoI/AAAAAAAAGE4/VjYphCMIoTU/S220/Campeones2.png'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1164966404177920939.post-3405350782427334043</id><published>2007-04-08T01:19:00.000+01:00</published><updated>2007-04-08T01:21:32.577+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='VIII'/><title type='text'>VIII</title><content type='html'>&lt;p style="text-align:justify;"&gt;&lt;span style="float:left;background:firebrick;border:1px solid black;margin-right:5px;margin-top:5px;&lt;br /&gt;color:darkred;font-size:100px;line-height:80px;padding-top:1px;padding-right:5px;font-family: times;"&gt;C&lt;/span&gt;“Mi compañerina”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así la llamaba Chemo. &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Constantes muestras de amor, besos, “te quiero”… Leire era consciente de ser envidiada por las mujeres que presenciaban las efusividades de Chemo. Y más consciente aún de que jamás podría amar tanto a nadie como amaba a Chemo. Sentía con tanta intensidad que temía le explotara el corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se enfrentó a algunas “boutades” del no más listo del grupo de los amigos de Chemo: “¿Cómo le pescaste?”, a lo que Leire respondía- invariablemente y con cierto aburrimiento-: “perdona, pero fue él quien me pescó a mí”. &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A una semana de la boda, los amigos de Chemo le organizaron la despedida de soltero. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Leire, al saberlo por su novio, imaginó que a ella la sorprenderían con otra despedida de soltera las chicas del grupo, pues tenía entendido que las despedidas las organizan los amigos de los novios.&lt;br /&gt;Pero no hubo tal cosa para ella: sus amigas de la infancia le comentaron más tarde, en la despedida de soltera que organizaron para Irma, que pensaban que “sus nuevos amigos” le organizarían algo y, por ese motivo, ellas se abstuvieron. Nada de despedida por ese lado. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Y por el otro, tampoco.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Las esposas de los amigos de Chemo no pensaron, al parecer ni por un momento, en organizar ni celebrar nada para Leire. Ella se sintió tan desplazada, triste y aturdida, que pensó en invitar a su hermana a un pub y celebrarlo solas. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Esa noche de sábado en la que los amigos se llevaban a Chemo de tournée por los consabidos night-clubs, Leire hubo de decir a las esposas-tras ser preguntada al respecto por éstas- que si querían  acompañarla a una discoteca: dijeron sí y, sobre la marcha, Leire les pagó la entrada.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Es decir: que Leire se tuvo que improvisar solita su propia despedida de soltera...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1164966404177920939-3405350782427334043?l=eloculto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1164966404177920939/posts/default/3405350782427334043'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1164966404177920939/posts/default/3405350782427334043'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eloculto.blogspot.com/2007/04/viii.html' title='VIII'/><author><name>Junio</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BQrzxz9-EQk/SJCgFjrxJoI/AAAAAAAAGE4/VjYphCMIoTU/S220/Campeones2.png'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1164966404177920939.post-5605006345621000034</id><published>2007-04-08T01:16:00.000+01:00</published><updated>2007-04-08T01:17:41.621+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='VII'/><title type='text'>VII</title><content type='html'>&lt;p style="text-align:justify;"&gt;&lt;span style="float:left;background:firebrick;border:1px solid black;margin-right:5px;margin-top:5px;&lt;br /&gt;color:darkred;font-size:100px;line-height:80px;padding-top:1px;padding-right:5px;font-family: times;"&gt;C&lt;/span&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger2/2692/4482/1600/HughesBellesnasMerci.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger2/2692/4482/320/HughesBellesnasMerci.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Comenzaron los primeros roces, desde el momento de fijar la hora de la ceremonia:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leire deseaba casarse por la tarde: sospechaba que tantos meses de preparativos, el agotamiento que ya sentía y el peso del traje de novia, la dejarían para el arrastre. Pero Chemo decidió por los dos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Viene mi familia del pueblo y no pienso hacerles el feo de una celebración corta. La boda será por la mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- ¡Pero Chemo!- se quejo Leire- si es que ya noto que no puedo ni arrastrar el alma... ese día me tendrán que recoger con excavadora…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- ¡No hay más que hablar, Leire!: Reserva ceremonia para las doce del mediodía y tendremos aperitivo, comida, merienda y cena. Mi familia siempre se ha portado muy bien y no voy a hacerles ese feo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el traje de novia…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un fin de semana le comentó Leire a su novio que ya había encargado el traje de novia y comenzaría enseguida con las pruebas. Chemo debió comentarlo con su familia y al día siguiente llegó con la noticia (y reproche):&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Mi madre está muy disgustada porque te has encargado ya el traje&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Pero, Chemo… -balbuceó Leire- ¡si quedan cuatro meses para la boda y los trajes llevan tiempo entre prueba y prueba…!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Es que dice mi madre que siempre tuvo el sueño de hacerle el traje de novia a la prometida de uno de sus hijos. Mi cuñada no quiso y pensó que a ti te lo cosería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Chemo… pero ¡si nunca me has contado que tu madre cosiera!. ¿Cómo iba a saber yo tampoco que ella quisiera hacerme el traje?. Si nadie me cuenta una ni otra cosa, ¿cómo voy a imaginarlas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí terminó la conversación; pero Leire se creyó obligada a hablar con su futura suegra, de modo que tomó el teléfono:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- ¿Lina?... soy Leire: es que me ha contado Chemo que deseabas hacerme el traje…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin dejarla terminar la frase, Lina “embistió”:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- ¿Sabes que te digo?: Te has precipitado. Vas a ser la única novia del mundo con dos trajes de novia; porque vas a encontrar otro que te guste más. Ya lo verás&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y blablabla, blablabla, blablabla…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leire no sabía dónde meterse, abrumada a reproches que no conseguía entender y que no creía merecer.&lt;br /&gt;Tal era su disgusto cuando colgó el teléfono, que llamó a su madre para explicarle lo sucedido y decirle que para “compensar” a su futura suegra, la invitaría a ver las pruebas del traje de novia.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;A la madre de Leire no le pareció nada normal ni el reproche de la consuegra ni que Leire la llevara a las pruebas… pero, por prudencia, dejó en manos de su hija la decisión.&lt;br /&gt;Así fue como, desde la primera prueba tuvo a su madre a su lado… y a la suegra... y la hermana de ésta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mucho trabajo le costaba a Leire que su madre se pronunciase sobre las elecciones que iba haciendo; todo lo contrario que la madre y la tía de su novio: “te queda largo, que te lo suban hasta los tobillos”, ¿llevarás guantes, no?, “no: diadema, no. Una corona. Yo siempre quise llevar corona. Y a tu cuñada le voy a decir que lleve pamela”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre los nervios, el agotamiento y la familia política, Leire tuvo que morderse la lengua más de una vez para no replicar abruptamente y decirle a su suegra que los guantes y la corona real los llevara ella; y que no pensaba cortar su traje de novia como para ir a pescar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí sólo hicieron por empezar los obstáculos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viaje de novios no fue problema: como Leire no tenía una decisión tomada y Chemo deseaba más que nada visitar los Estudios de la Universal, le resultó fácil convencerla. &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;La elección del restaurante tampoco fue difícil; ni el número de invitados ( lo habitual): amigos, parientes y compromisos de ambas familias.&lt;br /&gt;Pero sí la colocación de las mesas y los asistentes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leire quería mesas redondas, para que todos los invitados pudieran sostener conversaciones unos con otros durante el banquete. Hasta ahí no hubo problema.&lt;br /&gt;Lo malo es que Leire quería también una mesa redonda para los novios y los padrinos: por la misma razón que para el resto de los invitados y porque no quería una mesa rectangular de esas que se colocan en un estrado y propician que los novios sean escrutados en todo momento por los invitados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hubo manera: Chemo se alió con el “public relations” del restaurante. y por mucho que ella rogó, se decidió que los novios y los padrinos se sentarían a una mesa rectangular colocada sobre un estrado a un metro por encima de las demás mesas. Leire se veía ya agonizar de vergüenza.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;El menú también hubo de negociarse. Y es que Leire quería algún plato de pescado, puesto que siempre le había disgustado la carne. Nada que hacer: su novio y la familia de su novio eran “carnívoros” y Chemo se negó rotundamente a la solicitud de Leire. Ella le comentaba que qué iba a comer ese día…. Alguien le dijo que las novias no comían, que estaban demasiado felices y nerviosas. Pero eso no consoló a Leire que pensaba, por anticipado, en comer y disfrutar desde el momento en que todo ese follón terminase .&lt;br /&gt;“Come marisco”, le decían… “si es que el marisco me produce alergia y no puedo comerlo”. Pues ya se verá.&lt;br /&gt;Y se cerró el menú con la novia al margen. &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Tan al margen que se les ofreció a los novios una degustación gratuita para que se hicieran una idea de cómo quedarían las viandas el día de la boda; degustación a la que asistió, exclusvamente, Chemo con su familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Colocar a los invitados tampoco fue tarea fácil. Salvo las amigas de Leire- quienes le expresaron su deseo de sentarse todas a la misma mesa- y los amigos, que se sentarían con una de las hermanas de Leire, lo demás fueron problemas: A éste no se le puede poner en la misma mesa que aquél… mi familia (decía Chemo) tiene que estar en las primeras mesas, cerca del estrado… etc, etc…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema que ocasionó a Leire mayor disgusto vino de la mano de un compañero de profesión y conocido de su padre, quien se enteró de la boda y pidió a Leire que le invitara.&lt;br /&gt;Leire sabía que no iba a conocer a nadie puesto que, salvo a sus compañeros de despacho y su procuradora, no había invitado a nadie de la profesión. De manera que le comentó a Chemo el tema y le consultó acerca de la posibilidad de colocarle en la mesa del estrado, toda vez que no sabía con quién sentarle si los conocidos del hombre en cuestión se reducían a la novia y su padre.&lt;br /&gt;Chemo montó en cólera y acusó a Leire de querer sacar a su abuela del estrado para sentar a un desconocido.&lt;br /&gt;Leire no fue capaz, al parecer, de explicarle que no se le había ocurrido sacar a nadie y que ella no había mencionado o siquiera pensado algo semejante respecto a la abuela; tan sólo pensaba en si sería posible colocar una silla más en el estrado para hacerle hueco al nuevo invitado.&lt;br /&gt;Pero Chemo se negó a escuchar cualquier razonamiento de Leire y le dijo que se las apañara como pudiera: “Es tu problema”; una frase a la que, por desgracia, hubo de acostumbrarse Leire porco tiempo después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afortunadamente, poco antes de la boda, el hombre habló con Leire y le dijo que no conocía a los invitados y que, por tanto, no acudiría al banquete.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Sabía que no estaba bien… pero Leire respiró al oir estas palabras. Este asunto había sido la primera fuente de conflicto importante entre Chemo y ella y la única vez que la había gritado al enfadarse. Había llorado mucho y la aliviaba poder dejar ahí el tema.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1164966404177920939-5605006345621000034?l=eloculto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1164966404177920939/posts/default/5605006345621000034'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1164966404177920939/posts/default/5605006345621000034'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eloculto.blogspot.com/2007/04/vii.html' title='VII'/><author><name>Junio</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BQrzxz9-EQk/SJCgFjrxJoI/AAAAAAAAGE4/VjYphCMIoTU/S220/Campeones2.png'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1164966404177920939.post-8099328140568433568</id><published>2007-02-20T12:38:00.000+01:00</published><updated>2007-02-20T12:46:26.659+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='VI'/><title type='text'>VI</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Comenzaron los primeros roces, desde el momento de fijar la hora de la ceremonia:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leire deseaba casarse por la tarde.: sospechaba que tantos meses de preparativos, el agotamiento que ya sentía y el peso del traje de novia, la dejarían para el arrastre. Pero Chemo decidió por los dos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Viene mi familia del pueblo y no pienso hacerles el feo de una celebración corta. La boda será por la mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- ¡Pero Chemo!- se quejo Leire- si es que ya noto que no puedo ni arrastrar el alma... ese día me tendrán que recoger con excavadora…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- ¡No hay más que hablar, Leire!: Reserva ceremonia para las doce del mediodía y tendremos aperitivo, comida, merienda y cena. Mi familia siempre se ha portado muy bien y no voy a hacerles ese feo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el traje de novia…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un fin de semana le comentó Leire a su novio que ya había encargado el traje de novia y comenzaría enseguida con las pruebas. Chemo debió comentarlo con su familia y al día siguiente llegó con la noticia (y reproche):&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Mi madre está muy disgustada porque te has encargado ya el traje&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Pero, Chemo… -balbuceó Leire- ¡si quedan cuatro meses para la boda y los trajes llevan tiempo entre prueba y prueba…!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Es que dice mi madre que siempre tuvo el sueño de hacerle el traje de novia a la prometida de uno de sus hijos. Mi cuñada no quiso y pensó que a ti te lo cosería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Chemo… pero ¡si nunca me has contado que tu madre cosiera!. ¿Cómo iba a saber yo tampoco que ella quisiera hacerme el traje?. Si nadie me cuenta una ni otra cosa, ¿cómo voy a imaginarlas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí terminó la conversación; pero Leire se creyó obligada a hablar con su futura suegra, de modo que tomó el teléfono:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- ¿Lina?... soy Leire: es que me ha contado Chemo  que deseabas hacerme el traje…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin dejarla terminar la frase, Lina “embistió”:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- ¿Sabes que te digo?: Te has precipitado. Vas a ser la única novia del mundo con dos trajes de novia; porque vas a encontrar otro que te guste más. Ya lo verás&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y blablabla, blablabla, blablabla…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leire no sabía dónde meterse, abrumada a reproches que no conseguía entender y que no creía merecer.&lt;br /&gt;Tal era su disgusto cuando colgó el teléfono, que llamó a su madre para explicarle lo sucedido y decirle que para “compensar” a su futura suegra, la invitaría a ver las pruebas del traje de novia.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;A la madre de Leire no le pareció nada normal ni el reproche de la consuegra ni que Leire la llevara a las pruebas… pero, por prudencia, dejó en manos de su hija la decisión.&lt;br /&gt;Así fue como, desde la primera prueba tuvo a su madre a su lado… y a la suegra... y la hermana de ésta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mucho trabajo le costaba a Leire que su madre se pronunciase sobre las elecciones que iba haciendo; todo lo contrario que la madre y la tía de su novio: “te queda largo, que te lo suban hasta los tobillos”, ¿llevarás guantes, no?, “no: diadema, no. Una corona. Yo siempre quise llevar corona. Y a tu cuñada le voy a decir que lleve pamela”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre los nervios, el agotamiento y la familia política, Leire tuvo que morderse la lengua más de una vez para no replicar abruptamente y decirle a su suegra que los guantes y la corona real los llevara ella; y que no pensaba cortar su traje de novia como para ir a pescar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí sólo hicieron por empezar los obstáculos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viaje de novios no fue problema: como Leire no tenía una decisión tomada y Chemo deseaba más que nada visitar los Estudios de la Universal, le resultó fácil convencerla. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;La elección del restaurante tampoco fue difícil; ni el número de invitados ( lo habitual): amigos, parientes y compromisos de ambas familias.&lt;br /&gt;Pero sí la colocación de las mesas y los asistentes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leire quería mesas redondas, para que todos los invitados pudieran sostener conversaciones unos con otros durante el banquete. Hasta ahí no hubo problema.&lt;br /&gt;Lo malo es que Leire quería también una mesa redonda para los novios y los padrinos: por la misma razón que para el resto de los invitados y porque no quería una mesa rectangular de esas que se colocan en un estrado y propician que los novios sean escrutados en todo momento por los invitados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hubo manera: Chemo se alió con el “public relations” del restaurante. y por mucho que ella rogó, se decidió que los novios y los padrinos se sentarían a una mesa rectangular colocada sobre un estrado a un metro por encima de las demás mesas. Leire se veía ya agonizar de vergüenza.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;El menú también hubo de negociarse. Y es que Leire quería algún plato de pescado, puesto que siempre le había disgustado la carne. Nada que hacer: su novio y la familia de su novio eran “carnívoros” y Chemo se negó rotundamente a la solicitud de Leire. Ella le comentaba que qué iba a comer ese día…. Alguien le dijo que las novias no comían, que estaban demasiado felices y nerviosas. Pero eso no consoló a Leire que pensaba, por anticipado, en comer y disfrutar desde el momento en que todo ese follón terminase .&lt;br /&gt;“Come marisco”, le decían… “si es que el marisco me produce alergia y no puedo comerlo”. Pues ya se verá.&lt;br /&gt;Y se cerró el menú con la novia al margen. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Tan al margen que se les ofreció a los novios una degustación gratuita para que se hicieran una idea de cómo quedarían las viandas el día de la boda; degustación a la que asistió, exclusvamente, Chemo con su familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Colocar a los invitados tampoco fue tarea fácil. Salvo las amigas de Leire- quienes le expresaron su deseo de sentarse todas a la misma mesa- y los amigos, que se sentarían con una de las hermanas de Leire, lo demás fueron  problemas: A éste no se le puede poner en la misma mesa que aquél… mi familia (decía Chemo) tiene que estar en las primeras mesas, cerca del estrado… etc, etc…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema que ocasionó a Leire mayor disgusto vino de la mano de un compañero de profesión y conocido de su padre, quien se enteró de la boda y pidió a Leire que le invitara.&lt;br /&gt;Leire sabía que no iba a conocer a nadie puesto que, salvo a sus compañeros de despacho y su procuradora, no había invitado a nadie de la profesión. De manera que le comentó a Chemo el tema y le consultó acerca de la posibilidad de colocarle en la mesa del estrado, toda vez que no sabía con quién sentarle si los conocidos del hombre en cuestión se reducían a la novia y su padre.&lt;br /&gt;Chemo montó en cólera y acusó a Leire de querer sacar a su abuela del estrado para sentar a un desconocido.&lt;br /&gt;Leire no fue capaz, al parecer, de explicarle que no se le había ocurrido sacar a nadie y que ella no había  mencionado o siquiera pensado algo semejante respecto a la abuela; tan sólo pensaba en si sería posible colocar una silla más en el estrado para hacerle hueco al nuevo invitado.&lt;br /&gt;Pero Chemo se negó a escuchar cualquier razonamiento de Leire y le dijo que se las apañara como pudiera: “Es tu problema”; una frase a la que, por desgracia, hubo de acostumbrarse Leire porco tiempo después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afortunadamente, poco antes de la boda, el hombre habló con Leire y le dijo que no conocía a los invitados y que, por tanto, no acudiría al banquete.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Sabía que no estaba bien… pero Leire respiró al oir estas palabras. Este asunto había sido la primera fuente de conflicto importante entre Chemo y ella y la única vez que la había gritado al enfadarse. Había llorado mucho y la aliviaba poder dejar ahí el tema.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1164966404177920939-8099328140568433568?l=eloculto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1164966404177920939/posts/default/8099328140568433568'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1164966404177920939/posts/default/8099328140568433568'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eloculto.blogspot.com/2007/02/vi.html' title='VI'/><author><name>Junio</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BQrzxz9-EQk/SJCgFjrxJoI/AAAAAAAAGE4/VjYphCMIoTU/S220/Campeones2.png'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1164966404177920939.post-4372647348939226547</id><published>2007-02-19T16:51:00.001+01:00</published><updated>2007-02-19T16:51:39.985+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='V'/><title type='text'>V</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger2/2692/4482/1600/Arturo19.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger2/2692/4482/320/Arturo19.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;SEGUNDA PARTE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cásate conmigo… y con mi familia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los cinco meses de comenzar la relación, Chemo pidió a Leire por vez primera que se casase con él.&lt;br /&gt;Previamente habían tenido conversaciones sobre familia e hijos, porque Chemo parecía estar obsesionado con su edad: se creía “mayor” y decía que no podría esperar mucho para formar una familia. Leire quería niños, pero no tenía prisa… en todo caso siempre podría adoptar un pequeño.&lt;br /&gt;Chemo parecía enfadarse al escuchar cualquier mención de adopción: decía que él quería tener hijos propios e insistía en que no le quedaba mucho tiempo.&lt;br /&gt;Mucho más tarde, Leire tuvo ocasión de recordar y meditar con amargura esas palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de todo, Leire estaba enamorada. Respondió “si” a la primera petición de matrimonio de Chemo, y a la segunda y a la tercera…  siempre sin fecha, pues necesitaba conocerle mejor antes de dar un paso tan importante, a su entender. Y es que… tampoco tenía prisa. Quería vivir esos momentos un poco más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los diez meses de iniciada la relación, estando un día de Reyes en casa de los padres de Leire, ella le comentó a Chemo que pensaba comprarse un piso con el dinero que estaba ahorrando. Ya era hora de independizarse.&lt;br /&gt;Chemo se enfadó e intentó disuadirla, diciendo que él ya tenía casa y que no necesitaban otra. Pero ella aducía que necesitaba su propio espacio… y no la dejó terminar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- ¡Cásate conmigo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Sí, Chemo. Me casaré contigo- accedió Leire, ya no sabía si por cuarta o quinta vez en cinco meses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- ¡Este año!. De este año no pasa, así que fija la fecha de la boda, que podría ser para el mes de junio, por mi trabajo. O dejamos correr lo nuestro-amenazó Chemo-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leire quedó petrificada: no esperaba que uno de los acontecimientos más importantes de su vida, que imaginaba nimbado de unhalo de romanticismo,  le fuera planteado en esos términos: nada de anillo, ni de hincar rodilla en tierra, ni abrazo o beso, poema o… nada especial… como no fuera la brusquedad de la petición.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Pensó rápidamente en que amaba a ese hombre y que no quería perderle por nada del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así fue como Leire se vio comprometida, sin darse cuenta de que acababa de ceder al primer chantaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quedaban, pues, tan sólo cinco meses para la boda y Leire hubo de ir muy deprisa con los preparativos. Más aún cuando corrieron exclusivamente de su cuenta ya que su novio, con la excusa del trabajo fuera de la ciudad, decía no poder encargarse de nada.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;salvo su partida de bautismo  y encargar su  traje, en nada más contribuyó Chemo a los preparativos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Extra-oficialmente” cada uno ya conocía a la familia del otro. Y era Leire quien pasaba cada vez más momentos, comidas y celebraciones familiares, con la familia de Chemo. A fin de cuentas, "iban a ser su familia de adopción", pensaba ella ante la abrumadora cantidad de invitaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La madre de Leire estaba contenta, porque veía feliz a su hija. Y los hermanos de Leire recibieron con agrado al novio: coincidieron todos en que parecía un hombre muy afable, inteligente y divertido… y no tardaron en hacerle su amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cambio, el padre de Leire no parecía muy satisfecho… pero ella pensó siempre que debía ser algún tipode celos: se le llevaban a su “ojito derecho”; y trataba de calmarle y asegurarle que era muy feliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además de los padres y hermano de Chemo, Leire conoció también a la Abuela: una mujer afable y cariñosa que, aún muy entrada en años, se mantenía en espléndida forma.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;También le fueron presentados los tíos de Chemo: una hermana de la madre y su esposo. No habían tenido hijos, de modo que los sobrinos crecieron a caballo entre las dos casas.  &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Cuñada, sobrina… y todo el vecindario le fue presentado a Leire, que se sentía morir de timidez con cada presentación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comenzaron a planear cenas y comidas: “para conocer a mi familia, a la tuya y para que se conozcan ambas y realizar la petición de mano”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera comida fue con la familia de Chemo: una larga mesa en el restaurante donde en poco tiempo se realizaría el banquete de bodas.&lt;br /&gt;Nada de particular, salvo los nervios lógicos de conocer formalmente a la familia política, excepto…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba Leire en un momento de la comida, hablando con otro comensal, cuando percibió que alguien se acercaba a su oído izquierdo: era la tía de Chemo quien le susurraba queda pero frmemente, pegada su boca al lóbulo de la oreja de Leire:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Te advierto que ésta es una familia muy unida y queremos que siga siéndolo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leire se asustó ante lo que le pareció una advertencia digna de la mafia siciliana. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Durante tanto tiempo la atemorizaron el tono y las palabras, así  como la amenaza latente que destilaban, que aún revive cada detalle de ese momento.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Hoy sabe que en su relación hubo "dos suegras"; entonces no sólo no sabía cuántos iban a llegar a ser en su matrimonio, sino que reía con ingénua despreocupación la ironía y bromas de Juan y los demás amigos de Chemo cada vez que éste les comentaba que tenían un  compromiso:&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;“Qué… ¿Otra comida familiar?”, preguntaban entre carcajadas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Y es que rara era la semana en que no hubiera celebración familiar... y solemne.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando alguien se tiene que levantar, en ocasiones, a las seis de la mañana para estar a tiempo de una vista en un Juzgado a más de cien kilómetros,  comer allí, volver al despacho por la tarde y salir a las ocho de la noche, se hace muy cuesta arriba incluso algo que, a buen seguro, resulta una gozada para cualquier novia. Y es que Leire se sentía agotada nada más empezar: desplazarse a la Iglesia, dejar atada la fecha de la ceremonia, encargar el traje, los zapatos, el ramo, las flores (más reuniones: con las novias de ese mismo día, para compartir gastos de ornamentación de la Iglesia. Y qué difícil resulta poner de acuerdo a tres mujeres que quieren que el suyo sea el día más especial); los detalles de la novia para los invitados, los puros que, supuestamente, aporta el  padrino (y que hubo de poner Leire… pues la acompañaría un padrino “putativo”, en sustitución del padre, ya gravemente enfermo); el restaurante, la comida, los invitados, el viaje de novios, sacar adelante expedientes fuera- calculando el tiempo de la luna de miel y que no le surgieran señalamientos y vistas entretanto- los anillos (hasta éste detalle de dos hubo de elegir completamente sola); la lista de bodas, las pruebas…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es de extrañar que a Leire la sacudiera un pánico cerval y llegara a proponerle a Chemo que lo olvidaran todo y se casaran en el Ayuntamiento,  tan sólo con la familia más cercana acompañándoles.&lt;br /&gt;Pero Chemo se negó: no iba a “hacerle eso” a su familia; y la instó a seguir sola con los preparativos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y lo cierto es que Leire esperaba que su novio comprendiera que ella sola no podía con todo: que ni siquiera necesitaba de todo ese teatro, para decir "sí: te quiero"...&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Necesitaba un mínimo apoyo siquiera los fines de semana que él regresaba; de todas formas, no había pensado que fuera precisamente Chemo quien insistiera en una ceremonia religiosa: si bien Leire era católica practicante, Chemo se mostraba más bien tibio respecto a la religión y sólo acudía a misa por acompañar a Leire. Decía Chemo que había sido monaguillo durante su infancia y que, por este motivo, ya había pisado bastante la Iglesia. Por dicha razón, pero aduciendo de cara al párroco que no tenía tiempo por su trabajo fuera de la ciudad, se había libradode los cursillos prematrimoniales.&lt;br /&gt;Ciertamente, podían ho naber hecho cambiar de ide a Chemo... absolutamente inconsciente de que el matrimonio (cualquier relación estable) es una convicencia de amor y ayuda. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1164966404177920939-4372647348939226547?l=eloculto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1164966404177920939/posts/default/4372647348939226547'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1164966404177920939/posts/default/4372647348939226547'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eloculto.blogspot.com/2007/02/v.html' title='V'/><author><name>Junio</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BQrzxz9-EQk/SJCgFjrxJoI/AAAAAAAAGE4/VjYphCMIoTU/S220/Campeones2.png'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1164966404177920939.post-8610811465876397982</id><published>2007-02-19T16:39:00.000+01:00</published><updated>2007-02-19T16:43:23.286+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='IV'/><title type='text'>IV</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger2/2692/4482/1600/AlmaTadema_Caracalla&amp;Geta.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger2/2692/4482/320/AlmaTadema_Caracalla%26Geta.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Cierto fin de semana, Leire se encontraba esperando la visita de Chemo... y se sintió afiebrada: se puso el termómetro y comprobó que tenía temperatura muy alta. Su madre desaconsejó cualquier cosa que no fuera guardar cama todo el fin de semana: y Leire lloró tanto y con tan hondo dolor por separarse otra semana más de Chemo, que la madre temió que enfermara seriamente y hubo de advertirla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era tan grande lo que sentía Leire… nunca antes había experimentado tal conmoción. Nunca antes había cedido su mente el control al corazón. Y es que ya no era sino corazón y cuerdas de chelo, que Chemo pulsaba a su antojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leire, desde su despacho y entre expediente y expediente, escribía una carta semanal a Chemo. A veces se la enviaba por correo, otras la guardaba para entregársela en persona el viernes. Chemo hacía otro tanto… cartas inflamadas de pasión, en las que ambos aseguraban no poder vivir el uno sin el otro; ser el uno para el otro lo mejor que habían encontrado en sus respectivas vidas. Cartas en las que Leire suplicaba por unos cables, aún no inventados, que conectasen sus cerebros y almas,  para probarse lo que sentían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Docenas de cartas guardó y releyó Leire hasta hace sólo unos pocos meses, cuando tomó la decisión de devolverlas a su autor. Unas misivas que habían dejado de intercambiarse cuando Chemo, al poco, se aburrió de escribir.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Entonces-creía aún Leire- que, cuando cesa la pasión, lo que queda es el AMOR. Y no... a veces no queda nada...&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Leire no le importaban las anteriores relaciones de Chemo; no sentía curiosidad: “me basta el aquí y ahora”, decía.&lt;br /&gt;Pero Chema insistía en contarle:&lt;br /&gt;Así supo que había tenido una larga relación con una chica de dieciocho años que veraneaba en el mismo pueblo que los padres de Leire: al parecer fue una relación de altos y bajos que, decía Chemo, había cortado él, a pesar de que ella quería casarse.&lt;br /&gt;A esta chica le siguió una mujer de origen asiático a la que Chemo conoció en su ciudad de trabajo;  y a la que dejó también cuando ella entendió que habían de casarse:&lt;br /&gt;Al parecer, la educación recibida lpor la cxhica le hacía entender que las relaciones sexuales debían seguirse del matrimonio; y Chemo le hizo ver la discrepancia de mentalidad.&lt;br /&gt;Ella, según Chemo, volvió a su país, destrozada, y allí intentó acabar con su vida, cortándose las venas. Afortunadamente, explicó Chemo,  no lo consiguió y hoy día está felizmente   casada  con un compatriota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la inmediata antecesora de Leire quien, al mismo tiempo que con Chemo, salía con un hombre casado, hasta que ella dejó temporalmente a Chemo por volver con el otro.&lt;br /&gt;Al parecer, cuando la chica intentó reconquistar a Chemo, éste- primando el orgullo- la rechazó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chemo presumía de ser siempre  él quien cortaba la relación; y de que siempre le habían “cazado”: que nunca hubo de esforzarse por conseguir una mujer. Supuestamente,  Leire era la única  por la que hubo de esforzarse para conquistarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas se detuvo un instante Leire en considerar esta actitud de Chemo como presuntuosa y entender que se estaba pavoneando ante ella.&lt;br /&gt;Era algo más profundo, como entendería con el paso del tiempo. Y es que a Leire debió haberle quedado meridianamente claro que NADIE abandonaba a Chemo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra peculiaridad de Chemo parecía ser su preferencia, cercana a a obsesión. por las mujeres vírgenes y, según él, vírgenes fueron todas sus novias. Este tema causaba cierto apuro y  malestar a Leire, poco acostumbrada a tratar de su sexualidad con nadie y nada dispuesta a otorgar tan desmedida relevancia a ese tema: a su juicio, obsoleto para la mentalidad de la sociedad del momento y con un mucho de sexismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En fin… Entonces para Leire el mundo era de color azul-bebé y cada nuevo día olía a recién nacido y a promesas que no se atrevía a desear se cumplieran. Tan feliz era esperándolas y viéndolas flotar como pompas de jabón.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1164966404177920939-8610811465876397982?l=eloculto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1164966404177920939/posts/default/8610811465876397982'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1164966404177920939/posts/default/8610811465876397982'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eloculto.blogspot.com/2007/02/iv.html' title='IV'/><author><name>Junio</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BQrzxz9-EQk/SJCgFjrxJoI/AAAAAAAAGE4/VjYphCMIoTU/S220/Campeones2.png'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1164966404177920939.post-6439156255184391438</id><published>2007-02-19T16:33:00.001+01:00</published><updated>2007-02-19T16:35:49.279+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='III'/><title type='text'>III</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger2/2692/4482/1600/AlamaTadema_Exedra.0.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger2/2692/4482/320/AlamaTadema_Exedra.0.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al comienzo de la relación, Leire sabía muy poco de Chemo: un hombre inteligente, que había sabido aprovechar las oportunidades que su familia le había ofrecido en cuanto a su formación profesional.                                                                                                                  Una familia de extracción humilde...y mucho dinero-logrado  a base de trabajo y sacrificio- que había tenido el mérito de darles a él y a su hermano unos estudios superiores, sacados adelante con provecho.&lt;br /&gt;El currículum profesional de Chemo era abrumador: oposiciones ganadas y puestos de trabajo conseguidos a pulso: eso le decía mucho a Leire de la sana ambición por superarse de su novio… pero también un asomo de sospecha de que su pareja parecía no conformarse con nada… tantos cambios de trabajo en tan corto espacio de tiempo.&lt;br /&gt;Además de inteligente, Chemo era un hombre sumamente divertido y ocurrente, expresivo y expansivo, de esas personas que siempre ocupan la totalidad del espacio de cualquier sala, con su presencia y conversación. Amigo de sus amigos, siempre presto a ayudar… parecía multiplicarse. A veces Leire llegaba a sospechar que su novio tenía un gemelo secreto: no conseguía explicarse de dónde sacaba el tiempo para estar con ella y atender sus múltiples facetas profesionales, sociales y de ocio.&lt;br /&gt;Vitalidad e inteligencia definían a Chemo. Y además la hacía reir: una faceta de su novio que Leire encontraba irresistiblemente seductora. ¿Cómo no caer rendida ante tan abrumadora personalidad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Galante… así era Chemo. Siempre enamorado y pendiente hasta del más nimio detalle: un tirante del vestido que se rompe, y Chemo acude al rescate improvisando un broche de un anillo; paseos por las playas de media costa, para dar satisfacción al amor de Leire por el mar; siempre tomados de la mano, de la cintura o (la actitud favorita de Chemo) apoyado su peso en los hombros de Leire; siempre preparado para librar a su novia de cualquier dificultad o peligro… un hombre muy resolutivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la costa fue donde Leire se percató de que el arrojo de su novio era más bien temeridad:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al poco tiempo de comenzar la relación, presentada Leire a los amigos de Chemo (salvo Irma y Juan; y excepto éstos, todos casados y con hijos) decidieron hacer una excursión hasta una playa surgida del monte: una maravilla de ensenada entre la hierba, estrechamente custodiada por agudas rocas que apenas dejaban resquicio hasta el mar abierto.&lt;br /&gt;Chemo llevaba ese día sus viejas y amadas botas camperas. Y Leire le vio dirigirse hacia las rocas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- ¿Qué hace?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Ni idea- respondió Irma. Aunque conociéndole, éste es capaz de hacer una burrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Efectivamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los amigos pudieron contemplar a Chemo en plena ascensión al pico más alto de la ensenada.&lt;br /&gt;Entre gritos de “¡baja de ahí, que te vas a matar!” y los únicos prismáticos del grupo rotando de ojo en ojo, Chemo llegó a la cumbre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aplausos y reverencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero tocaba la peor parte: el descenso. Y aquí las camperas resbalaban, las manos no encontraban grietas a las que asirse… y quedaba por salvar el desfiladero entre dos peñas.&lt;br /&gt;Le vieron dudar un rato y se temieron lo peor.&lt;br /&gt;Leire estaba a punto de echarse a llorar y, entre gimoteos, prometía que, si no se mataba, le mataría ella misma en cuanto pusiera un pie en la arena.&lt;br /&gt;Por fin, de un salto, consiguió Chemo cruzar la brecha, torturándose a buen seguro (aunque nunca lo dijo) la mitad del cuerpo. Y poco a poco llegó a la arena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leire le abrazó como si la vida se le fuera en el nanosegundo siguiente. Y Chemo, muy sonriente y satisfecho, comenzó la “rueda de prensa”:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- ¡Estuviste a punto de matarte en la brecha!. ¡Tú estás loco, tío!- le recriminaba alguien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y él, encantado de su hazaña, respondía que lo vio tan mal que a punto estuvo de quedarse allí, en espera de que subiera la marea, para poder regresar a la playa nadando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- ¿Por qué lo hiciste?- le preguntaba una chica-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Porque Leire me lo exigió como prueba de amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- ¿En serio?...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y todo el mundo comenzó a mirar a Leire como si se tratara de la bruja Baba-Yaga&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Oid… que yo no… pero… ¿cómo podéis creer eso?. Que yo le quiero… cómo iba a pedirle que se mate ni por mí ni por nadie… en serio…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Chemo estaba ya en otra conversación, sin molestarse en desmentir la trola; y la gente la miraba de una forma que a Leire se le erizó el vello en los brazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sería la única vez… porque Chemo parecía disfrutar preocupando a Leire: solía meterse en el mar, mientras ella le esperaba en la orilla y, de repente, buceaba una ola y no salía.&lt;br /&gt;Leire, escuadriñaba la marea, esperando ver la cabeza morena de su novio… pero él no reaparecía.&lt;br /&gt;Leire entonces se metía en el agua, le llamaba a gritos y, al no descubrirle, salía corriendo a avisar a los salvavidas, a punto de llorar y absolutamente desencajada.  Antes de llegar al puesto, aparecía Chemo muerto de risa: se escondía bajo una ola y luego buceaba en esquina, aprovechando la marea para no ser visto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la tercera vez que gastó la misma “broma”, Leire le juró que le abandonaría y él prometió enmendarse.&lt;br /&gt;                          &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Leire le hacía cierta gracia que Chemo fuera celoso: sabía por ella su novio que un chico de la pandilla con la que solía salir, pretendía de ella algo más que amistad. Y es que Leire no tenía secretos para su novio.&lt;br /&gt;La fiesta de cumpleaños de este muchacho fue un verdadero tormento para Chemo, no invitado a la celebración. A la salida, recibió a Leire con un abrazo desesperado, como quien aferra un madero en el naufragio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiempo después los celos de Chemo dejarían de tener“gracia, por desmedidos, para Leire, incapaz en su vida de sentirlos ni entenderlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por entonces, Leire veía ya muy poco a sus amigas: tiempo atrás había comenzado a repartir su tiempo entre el café con ellas y las salidas nocturnas con los amigos, ya que aquéllas eran poco dadas a esas horas y a Leire le encantaba la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Iniciada la relación con Chemo, todo su tiempo libre lo pasaba con él. Y es que tenían sus respectivos trabajos en ciudades separadas por quinientos kilómetros de distancia; por lo que el romance transcurría entre semana vía teléfono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo cierto es que alguna vez quedaron con las amigas de Leire, pero él se oponía cada vez más: “son muy aburridas; no sé por qué sales con ellas; no les pegas nada”…&lt;br /&gt;“¡Son mis amigas!”, defendía Leire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y se fue distanciando de ellas debido a que Chemo la guiaba cada vez con más frecuencia a reuniones con sus propios amigos y familia.&lt;br /&gt;Incluso viajes a los que Leire jamás habría ido con gente a la que apenas conocía, acudió por insistencia de Chemo: “son muy buenas personas”. Y Leire espantaba sus aprensiones por agradar a Chemo y a su entorno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viajaron a Londres. La primera vez en la vida de Leire que salía de su país. A parte de la novedad, consideró que sería una oportunidad magnífica para practicar su inglés de colegio y conocer mejor a su novio y los amigos de éste:&lt;br /&gt;Fue uno de los fines de semana más felices de su existencia: Chemo atento, cariñoso, desarrollando una curiosa teoría acerca de que él era el “Vagabundo”  y ella la “Dama” (según decía entonces, Leire se le asemejaba al colmo de la distinción y la elegancia; de forma y fondo). En suma… adorable. Pero excesivamente insistente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chemo había llevado un sombrero para protegerse de la lluvia… y Leire el suyo propio, que había guardado en el bolso de mano. Una noche, paseando por los barrios de la ciudad, Chemo dio por empeñarse en que Leire usara el sombrero que él llevaba y ésta, agradeciendo el ofrecimiento, lo rechazó, señalando que ya llevaba el suyo propio y que, además, el de Chemo le quedaba tan grande que le caía hasta la barbilla y no veía.&lt;br /&gt;Tal era la insistencia de Chemo que Leire ya no sabía en qué idioma explicarle que no quería cambiar de sombrero, que el suyo estaba bien. Y es que a Leire dejó de parecerle cortesía la insistencia, para entender en Chemo simple cabezonería que no sabía explicarse…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- “Que te lo pongas”-se empeñaba Chemo-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Chemo, gracias… pero te insisto en que si quisiera ponerme sombrero me pondría el mío. Póntelo tú, anda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- “Que no. Que quiero que te pongas mi sombrero”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- “Chemo, ya basta, por favor. Que cada uno llevamos el nuestro; que  no hace falta. Y  el tuyo me queda muy grande. En serio:. Que no”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así todo el camino, hasta que Leire estuvo a punto de ser rendida por agotamiento… pero no hizo falta. Porque Chemo, en un momento dado, mientras caminaban hablando  y mirándose, ¡zas!: le encasquetó, sin previo aviso su sombrero a Leire. Hasta la barbilla.&lt;br /&gt;En ese momento, caminaban frente a una farola y Leire, al tener el gorro sobre los ojos y verse así “cegada” de súbito… se estampó contra ella&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los amigos de Chemo prorrumpieron en sonoras carcajadas, mientras Leire, a quien el golpe había tirado contra el suelo, las oía muy lejanas, como amortigüadas por un colchón.&lt;br /&gt;Leire se levantó de la acera, bastante aturdida y sintiendo un fuerte dolor en su nariz. Mientras seguían las carcajadas de los amigos de Chemo, comprobaba, al llevarse una mano a la dolorida nariz, que estaba sangrando abundantemente.&lt;br /&gt;Le dolía mucho el puente y temía habérselo roto.&lt;br /&gt;Chemo la tomó del brazo y la condujo hasta el hotel, asustado; pidiéndole mil perdones por haber sido el causante del golpe… Leire estaba aún aturdida y apenas musitaba un “me duele mucho”.&lt;br /&gt;Llegaron al hotel y se tumbó en una cama, junto a una caja de pañuelos de papel, intentando cortar la hemorragia nasal. Chemo, a su lado, continuaba pidiendo perdón y entonces… Leire le vio llorar. Se sintió tan enternecida por las lágrimas de su novio que olvidó el dolor.&lt;br /&gt;Mientras los amigos de Chemo continuaban riéndose y gastando bromas, la nariz de Leire cesaba poco a poco de sangrar y ella consolaba a Chemo, pensando que ese hombre la amaba de verdad…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leire nunca “procesó” esa y otras actitudes de los amigos de Chemo con ella. Desde fuera, un observador ajeno diría que la aceptaban por fuerza… por ser la novia de su amigo pero, a la vista de esta y otras actitudes, parece que jamás debieron estimarla en lo más mínimo..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de que las amigas de Leire fueran “sosas”, los amigos de ella resultaron “gay” a juicio de Chemo.&lt;br /&gt;A Leire le molestaba profundamente que despreciara así a sus amistades pero creía que era por celos y, en el fondo, sentía cierta  dulce piedad por Chemo… le resultaba un rasgo de inseguridad muy conmovedor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leire no lo sabía, pero Chemo ya había comenzado a privarla de su vida. Controlándola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sentía tan segura entre sus brazos… por fin no necesitaba ser “la fuerte”, la que cargaba con todos los pesos…. Y se sentía agradecida y feliz de poder dejar el papel de Atlas. Por fin una hoguera en lo oscuro; una voz cálida que insistía cien veces por minuto “¿Quién te quiere a ti?”&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1164966404177920939-6439156255184391438?l=eloculto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1164966404177920939/posts/default/6439156255184391438'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1164966404177920939/posts/default/6439156255184391438'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eloculto.blogspot.com/2007/02/iii_3653.html' title='III'/><author><name>Junio</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BQrzxz9-EQk/SJCgFjrxJoI/AAAAAAAAGE4/VjYphCMIoTU/S220/Campeones2.png'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1164966404177920939.post-9063405159849143796</id><published>2007-02-19T16:33:00.000+01:00</published><updated>2007-02-19T16:35:47.725+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='III'/><title type='text'>III</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger2/2692/4482/1600/AlamaTadema_Exedra.0.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger2/2692/4482/320/AlamaTadema_Exedra.0.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al comienzo de la relación, Leire sabía muy poco de Chemo: un hombre inteligente, que había sabido aprovechar las oportunidades que su familia le había ofrecido en cuanto a su formación profesional.                                                                                                                  Una familia de extracción humilde...y mucho dinero-logrado  a base de trabajo y sacrificio- que había tenido el mérito de darles a él y a su hermano unos estudios superiores, sacados adelante con provecho.&lt;br /&gt;El currículum profesional de Chemo era abrumador: oposiciones ganadas y puestos de trabajo conseguidos a pulso: eso le decía mucho a Leire de la sana ambición por superarse de su novio… pero también un asomo de sospecha de que su pareja parecía no conformarse con nada… tantos cambios de trabajo en tan corto espacio de tiempo.&lt;br /&gt;Además de inteligente, Chemo era un hombre sumamente divertido y ocurrente, expresivo y expansivo, de esas personas que siempre ocupan la totalidad del espacio de cualquier sala, con su presencia y conversación. Amigo de sus amigos, siempre presto a ayudar… parecía multiplicarse. A veces Leire llegaba a sospechar que su novio tenía un gemelo secreto: no conseguía explicarse de dónde sacaba el tiempo para estar con ella y atender sus múltiples facetas profesionales, sociales y de ocio.&lt;br /&gt;Vitalidad e inteligencia definían a Chemo. Y además la hacía reir: una faceta de su novio que Leire encontraba irresistiblemente seductora. ¿Cómo no caer rendida ante tan abrumadora personalidad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Galante… así era Chemo. Siempre enamorado y pendiente hasta del más nimio detalle: un tirante del vestido que se rompe, y Chemo acude al rescate improvisando un broche de un anillo; paseos por las playas de media costa, para dar satisfacción al amor de Leire por el mar; siempre tomados de la mano, de la cintura o (la actitud favorita de Chemo) apoyado su peso en los hombros de Leire; siempre preparado para librar a su novia de cualquier dificultad o peligro… un hombre muy resolutivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la costa fue donde Leire se percató de que el arrojo de su novio era más bien temeridad:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al poco tiempo de comenzar la relación, presentada Leire a los amigos de Chemo (salvo Irma y Juan; y excepto éstos, todos casados y con hijos) decidieron hacer una excursión hasta una playa surgida del monte: una maravilla de ensenada entre la hierba, estrechamente custodiada por agudas rocas que apenas dejaban resquicio hasta el mar abierto.&lt;br /&gt;Chemo llevaba ese día sus viejas y amadas botas camperas. Y Leire le vio dirigirse hacia las rocas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- ¿Qué hace?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Ni idea- respondió Irma. Aunque conociéndole, éste es capaz de hacer una burrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Efectivamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los amigos pudieron contemplar a Chemo en plena ascensión al pico más alto de la ensenada.&lt;br /&gt;Entre gritos de “¡baja de ahí, que te vas a matar!” y los únicos prismáticos del grupo rotando de ojo en ojo, Chemo llegó a la cumbre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aplausos y reverencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero tocaba la peor parte: el descenso. Y aquí las camperas resbalaban, las manos no encontraban grietas a las que asirse… y quedaba por salvar el desfiladero entre dos peñas.&lt;br /&gt;Le vieron dudar un rato y se temieron lo peor.&lt;br /&gt;Leire estaba a punto de echarse a llorar y, entre gimoteos, prometía que, si no se mataba, le mataría ella misma en cuanto pusiera un pie en la arena.&lt;br /&gt;Por fin, de un salto, consiguió Chemo cruzar la brecha, torturándose a buen seguro (aunque nunca lo dijo) la mitad del cuerpo. Y poco a poco llegó a la arena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leire le abrazó como si la vida se le fuera en el nanosegundo siguiente. Y Chemo, muy sonriente y satisfecho, comenzó la “rueda de prensa”:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- ¡Estuviste a punto de matarte en la brecha!. ¡Tú estás loco, tío!- le recriminaba alguien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y él, encantado de su hazaña, respondía que lo vio tan mal que a punto estuvo de quedarse allí, en espera de que subiera la marea, para poder regresar a la playa nadando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- ¿Por qué lo hiciste?- le preguntaba una chica-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Porque Leire me lo exigió como prueba de amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- ¿En serio?...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y todo el mundo comenzó a mirar a Leire como si se tratara de la bruja Baba-Yaga&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Oid… que yo no… pero… ¿cómo podéis creer eso?. Que yo le quiero… cómo iba a pedirle que se mate ni por mí ni por nadie… en serio…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Chemo estaba ya en otra conversación, sin molestarse en desmentir la trola; y la gente la miraba de una forma que a Leire se le erizó el vello en los brazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sería la única vez… porque Chemo parecía disfrutar preocupando a Leire: solía meterse en el mar, mientras ella le esperaba en la orilla y, de repente, buceaba una ola y no salía.&lt;br /&gt;Leire, escuadriñaba la marea, esperando ver la cabeza morena de su novio… pero él no reaparecía.&lt;br /&gt;Leire entonces se metía en el agua, le llamaba a gritos y, al no descubrirle, salía corriendo a avisar a los salvavidas, a punto de llorar y absolutamente desencajada.  Antes de llegar al puesto, aparecía Chemo muerto de risa: se escondía bajo una ola y luego buceaba en esquina, aprovechando la marea para no ser visto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la tercera vez que gastó la misma “broma”, Leire le juró que le abandonaría y él prometió enmendarse.&lt;br /&gt;                          &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Leire le hacía cierta gracia que Chemo fuera celoso: sabía por ella su novio que un chico de la pandilla con la que solía salir, pretendía de ella algo más que amistad. Y es que Leire no tenía secretos para su novio.&lt;br /&gt;La fiesta de cumpleaños de este muchacho fue un verdadero tormento para Chemo, no invitado a la celebración. A la salida, recibió a Leire con un abrazo desesperado, como quien aferra un madero en el naufragio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiempo después los celos de Chemo dejarían de tener“gracia, por desmedidos, para Leire, incapaz en su vida de sentirlos ni entenderlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por entonces, Leire veía ya muy poco a sus amigas: tiempo atrás había comenzado a repartir su tiempo entre el café con ellas y las salidas nocturnas con los amigos, ya que aquéllas eran poco dadas a esas horas y a Leire le encantaba la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Iniciada la relación con Chemo, todo su tiempo libre lo pasaba con él. Y es que tenían sus respectivos trabajos en ciudades separadas por quinientos kilómetros de distancia; por lo que el romance transcurría entre semana vía teléfono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo cierto es que alguna vez quedaron con las amigas de Leire, pero él se oponía cada vez más: “son muy aburridas; no sé por qué sales con ellas; no les pegas nada”…&lt;br /&gt;“¡Son mis amigas!”, defendía Leire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y se fue distanciando de ellas debido a que Chemo la guiaba cada vez con más frecuencia a reuniones con sus propios amigos y familia.&lt;br /&gt;Incluso viajes a los que Leire jamás habría ido con gente a la que apenas conocía, acudió por insistencia de Chemo: “son muy buenas personas”. Y Leire espantaba sus aprensiones por agradar a Chemo y a su entorno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viajaron a Londres. La primera vez en la vida de Leire que salía de su país. A parte de la novedad, consideró que sería una oportunidad magnífica para practicar su inglés de colegio y conocer mejor a su novio y los amigos de éste:&lt;br /&gt;Fue uno de los fines de semana más felices de su existencia: Chemo atento, cariñoso, desarrollando una curiosa teoría acerca de que él era el “Vagabundo”  y ella la “Dama” (según decía entonces, Leire se le asemejaba al colmo de la distinción y la elegancia; de forma y fondo). En suma… adorable. Pero excesivamente insistente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chemo había llevado un sombrero para protegerse de la lluvia… y Leire el suyo propio, que había guardado en el bolso de mano. Una noche, paseando por los barrios de la ciudad, Chemo dio por empeñarse en que Leire usara el sombrero que él llevaba y ésta, agradeciendo el ofrecimiento, lo rechazó, señalando que ya llevaba el suyo propio y que, además, el de Chemo le quedaba tan grande que le caía hasta la barbilla y no veía.&lt;br /&gt;Tal era la insistencia de Chemo que Leire ya no sabía en qué idioma explicarle que no quería cambiar de sombrero, que el suyo estaba bien. Y es que a Leire dejó de parecerle cortesía la insistencia, para entender en Chemo simple cabezonería que no sabía explicarse…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- “Que te lo pongas”-se empeñaba Chemo-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Chemo, gracias… pero te insisto en que si quisiera ponerme sombrero me pondría el mío. Póntelo tú, anda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- “Que no. Que quiero que te pongas mi sombrero”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- “Chemo, ya basta, por favor. Que cada uno llevamos el nuestro; que  no hace falta. Y  el tuyo me queda muy grande. En serio:. Que no”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así todo el camino, hasta que Leire estuvo a punto de ser rendida por agotamiento… pero no hizo falta. Porque Chemo, en un momento dado, mientras caminaban hablando  y mirándose, ¡zas!: le encasquetó, sin previo aviso su sombrero a Leire. Hasta la barbilla.&lt;br /&gt;En ese momento, caminaban frente a una farola y Leire, al tener el gorro sobre los ojos y verse así “cegada” de súbito… se estampó contra ella&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los amigos de Chemo prorrumpieron en sonoras carcajadas, mientras Leire, a quien el golpe había tirado contra el suelo, las oía muy lejanas, como amortigüadas por un colchón.&lt;br /&gt;Leire se levantó de la acera, bastante aturdida y sintiendo un fuerte dolor en su nariz. Mientras seguían las carcajadas de los amigos de Chemo, comprobaba, al llevarse una mano a la dolorida nariz, que estaba sangrando abundantemente.&lt;br /&gt;Le dolía mucho el puente y temía habérselo roto.&lt;br /&gt;Chemo la tomó del brazo y la condujo hasta el hotel, asustado; pidiéndole mil perdones por haber sido el causante del golpe… Leire estaba aún aturdida y apenas musitaba un “me duele mucho”.&lt;br /&gt;Llegaron al hotel y se tumbó en una cama, junto a una caja de pañuelos de papel, intentando cortar la hemorragia nasal. Chemo, a su lado, continuaba pidiendo perdón y entonces… Leire le vio llorar. Se sintió tan enternecida por las lágrimas de su novio que olvidó el dolor.&lt;br /&gt;Mientras los amigos de Chemo continuaban riéndose y gastando bromas, la nariz de Leire cesaba poco a poco de sangrar y ella consolaba a Chemo, pensando que ese hombre la amaba de verdad…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leire nunca “procesó” esa y otras actitudes de los amigos de Chemo con ella. Desde fuera, un observador ajeno diría que la aceptaban por fuerza… por ser la novia de su amigo pero, a la vista de esta y otras actitudes, parece que jamás debieron estimarla en lo más mínimo..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de que las amigas de Leire fueran “sosas”, los amigos de ella resultaron “gay” a juicio de Chemo.&lt;br /&gt;A Leire le molestaba profundamente que despreciara así a sus amistades pero creía que era por celos y, en el fondo, sentía cierta  dulce piedad por Chemo… le resultaba un rasgo de inseguridad muy conmovedor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leire no lo sabía, pero Chemo ya había comenzado a privarla de su vida. Controlándola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sentía tan segura entre sus brazos… por fin no necesitaba ser “la fuerte”, la que cargaba con todos los pesos…. Y se sentía agradecida y feliz de poder dejar el papel de Atlas. Por fin una hoguera en lo oscuro; una voz cálida que insistía cien veces por minuto “¿Quién te quiere a ti?”&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1164966404177920939-9063405159849143796?l=eloculto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1164966404177920939/posts/default/9063405159849143796'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1164966404177920939/posts/default/9063405159849143796'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eloculto.blogspot.com/2007/02/iii_19.html' title='III'/><author><name>Junio</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BQrzxz9-EQk/SJCgFjrxJoI/AAAAAAAAGE4/VjYphCMIoTU/S220/Campeones2.png'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1164966404177920939.post-5340215317968943699</id><published>2007-02-19T16:23:00.001+01:00</published><updated>2007-02-20T16:16:03.080+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='II'/><title type='text'>II</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger2/2692/4482/1600/AlamaTadema_ArtLover.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger2/2692/4482/320/AlamaTadema_ArtLover.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;p style="text-align:justify;"&gt;&lt;span style="float:left;background:orange;border:1px solid brown;margin-right:5px;margin-top:5px;&lt;br /&gt;color:darkred;font-size:100px;line-height:80px;padding-top:1px;padding-right:5px;font-family: times;"&gt;U&lt;/span&gt;nos timbres de teléfono y al otro lado la amiga:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- ¿Leire?... soy Irma; escucha: necesito que me hagas un favor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Lo que necesites. Dime&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Verás: ¿recuerdas a Chemo?. Te he hablado varias veces de él…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Le recuerdo: que si ahora tiene una novia, que si ahora la deja, que si vuelve con ella, que si está con otra, uf…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Verás: es que ahora no tiene novia: lo dejó con la última y vaya… que antes, entre una y otra pareja, nos dejaba respirar, pero ya lleva demasiado tiempo solo ¡y Juan y yo le llevamos pegado a todas partes!; estamos desesperados. ¡Necesitamos algo de intimidad!&lt;br /&gt;¡Por favor!: ¡queda con nosotros este fin de semana y nos lo quitas de encima un rato!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Caramba, Irma… creo que me niego: no le conozco más que por referencias y, la verdad, es que no me gusta lo que conozco de él. A fin de cuentas, ¿no es el mejor amigo de tu novio?, pues que él le diga algo: a buen seguro lo entenderá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Es imposible Leire- gimoteaba la amiga- de verdad que si no lo hubiéramos intentado todo no te pondría en este apuro. Espera, que se pone Juan:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Leire: ¡Por favor, por favor, porfavorporfavor! ¡Sólo una noche!. Necesitamos estar solos; han pasado ni sé cuantas semanas llevándole con nosotros a todas partes. ¡Te lo agradeceremos toda la vida!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Uf, está bieeeeeeeeeeeen. Dejad de lloriquear. ¡Pero sólo una noche!, ¿de acuerdo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- ¡Gracias, gracias!. Te debemos un favor inmenso. Te paso con Irma&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así fue como se fraguó el primer encuentro, del que Leire apenas guarda algún recuerdo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quedaron los cuatro para cenar un sábado, en un restaurante a las afueras de la ciudad.&lt;br /&gt;Leire atendió en su móvil las llamadas de los amigos con los que solía salir, charló con Irma de cosas de dos, disfrutó de la cena y … poco más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente llamó Irma para comentar la noche:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- ¿Qué tal?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;. Bueno, Irma… es un hombre divertido, no cabe duda, pero no me gusta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Pues él dice que eres “pija”, porque no le hiciste el menor caso en toda la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Vaya… qué chico más majo, je. A ver: ¿esperaba que me lanzaría a sus brazos al terminar la cena?. En cualquier caso, me ratifico: parece un pavo real; y no me gusta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Pues yo pensaba pedirte que nos acompañaras este sábado de cena…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- ¡Esta si que es buena!. .. Por lo que veo no nos hemos gustado, así que no parezco la más idónea para quitaros de encima al “escopetón”, ¿no te parece?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Sí, ya… pero me gustó mucho hablar contigo, como hacíamos antes… aunque sólo sea por eso ¿querrás, por favor volver a repetir la salida?, por favor… por ti y por mí. No te oculto que nos gustaría repetir por el “escopetón”, pero me gustó tanto charlar contigo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- De acuerdo. Pero sólo una vez más. Y por los viejos tiempos. La próxima cena será sin Chemo. ¿Trato hecho?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- ¡Trato!. Nos vemos el sábado. Y de nuevo un millón de gracias, Leire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces un pequeño error, una debilidad, una simple bajada de defensas, nos precipita en el ojo del huracán:&lt;br /&gt;Como una enfermedad oportunista entró Chemo ese sábado en la vida de Leire.&lt;br /&gt;No recuerda en absoluto qué pasó para que comenzara a sentirse atraída, para que quedaran ya sin los amigos (“eternamente agradecidos”) y repitieran salida hasta el día en que Chemo la besó por vez primera.&lt;br /&gt;La primera vez que Leire era besada. La primera en que sintió algo que no supo nombrar, pujando desde la boca de su estómago y ramificándose por todo su sistema nervioso… un choque eléctrico, unos pájaros diminutos revoloteando desde el vientre hasta la garganta, ahogando cualquier otra sensación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente llegó el primer (y último) ramo de flores… y se vio enamorada, por primera vez en su vida.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1164966404177920939-5340215317968943699?l=eloculto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1164966404177920939/posts/default/5340215317968943699'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1164966404177920939/posts/default/5340215317968943699'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eloculto.blogspot.com/2007/02/iii.html' title='II'/><author><name>Junio</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BQrzxz9-EQk/SJCgFjrxJoI/AAAAAAAAGE4/VjYphCMIoTU/S220/Campeones2.png'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1164966404177920939.post-410728673225614587</id><published>2007-02-19T16:15:00.000+01:00</published><updated>2007-02-20T16:12:55.733+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I'/><title type='text'>I</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger2/2692/4482/1600/AlamaTadema_Exedra.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger2/2692/4482/320/AlamaTadema_Exedra.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Primera Parte&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Así eran… así fue"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align:justify;"&gt;&lt;span style="float:left;background:orange;border:1px solid black;margin-right:5px;margin-top:5px;&lt;br /&gt;color:darkred;font-size:100px;line-height:80px;padding-top:1px;padding-right:5px;font-family: times;"&gt;A&lt;/span&gt;ún no tenéis rostro y aún me desconocéis:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero os he imaginado tantas veces... desde que me ví levitando sobre escaleras de mármol y engalanada con corazón de rubíes: haced un esfuerzo y recordaréis ese mi sueño; a buen seguro también el vuestro: tanta es  su fuerza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabréis pues, de mis esfuerzos, mientras espero la llegada de Hypnos, en recrear las cualidades que ornan vuestra persona: seguramente reís esos esfuerzos por no desvanecer siquiera mi imagen (la deseada) en la muy ténue bruma de imaginación que la nimba... habéis de saber que hace falta un esfuerzo más que consciente por sostener el encanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como iba diciéndoos, no quiero siquiera imaginar vuestra apostura: tan sólo lo que debéis llevar en vuestro corazón:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así, os pienso elegante, cortés, rico en detalles, soberbiamente erguido pero carente de soberbia; más ocurrente que avasalladoramente inteligente; rey del humor que no de los bufones: conciliador, perceptivo, empático... resolutivo, fuerte y debilitado, romántico y gótico, a veces victoriano; Discutidor en diálogos sin puñales ni heridas; y leal como no sabemos ser los humanos. Generoso de toda merced, aún (incluso) no solicitada: cruzado de causas justas y perdidas,  paladín sin causas ni causa. Creso de cariños y plutócrata de sinceridades. Depositario de todos mis sueños, en fín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelvo a oir vuestra risa: creéis que imagino incluso más allá de lo imposible: y no es así... nada más imposible que lo que no se sueña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces no puedo evitar que una negra sombra se yerga sobre la imagen que piensa la idealización de mí... pero soplo, soplo, soplo, con los carrillos bien henchidos de viento y la aparto poco a poco, para dejar paso a la luz que hago nacer entre las cejas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No estoy acostumbrada a esta época ni a la vuestra: mil excusas por el lenguaje, quizás excesivamente "tierno". Pero no conozco otra forma de haceros saber… que, algún día, el Amor inundará Fantasía: y entonces, nuestros Mundos serán UNO.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Leire)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A comienzos de aquél año, con treinta y uno más que cumplidos, Leire se sentía en la cima del mundo: por fin quedaba detrás el sufrimiento de duros años de estudio, compartidos con los cuidados de su hermana, ya fallecida; y veía el título colgado de la pared de su flamante despacho.&lt;br /&gt;Nada del otro jueves si no se mira con ojos de propietaria: un ventanuco al patio y apenas espacio para dos sillas, el escritorio, el archivador de expedientes y la mesa auxiliar para el ordenador y la impresora.&lt;br /&gt;Pero era suyo… junto con los dibujos de propia factura que colgó para darle calor al espacio, y la planta absolutamente falsa que colocó sosteniendo una esquina.&lt;br /&gt;Trabajo de sábados y domingos y horarios de locura para demostrar que "valía": que no era sólo la “recién licenciada”, la “secretaria”, la “hija de…”, sino ella misma, con nombre y apellidos, con voluntad, inteligencia y esfuerzo propios.&lt;br /&gt;Casi cuatro años de paseos por Juzgados y Audiencias de medio país, de entrevistas con los clientes; de malos ratos frente a Señorías con expresión de hastío; de alegrías importantes y profundos disgustos.&lt;br /&gt;Pero allí estaba: socia de la firma y consolidándose.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leire fue siempre un caso “extraño” desde el punto de vista de la relación romántica. Quizás porque siempre antepuso el análisis y el raciocinio a las cosas del corazón y se veía incapaz de simplemente “sentir”.&lt;br /&gt;Su inocencia respecto del amor y las relaciones entre dos podría tildarse de extraordinaria: pocos adultos llegan a los treinta años sin haber siquiera dado y recibido un beso en los labios.&lt;br /&gt;Cuando se la interrogaba al respecto, siempre contestaba que en su adolescencia había visto la tristeza que las relaciones terminadas dejaban en sus amigos; las humillaciones a las que muchas veces acompañaba la ruptura; los cotilleos despiadados de chicos y chicas acerca de sus ex-parejas… y ella no quería pasar por todo eso: tenía la impresión de que un simple beso bastaría para desatar en su vida un cataclismo… y sólo aspiraba vivir en paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así se fue pasando su tiempo, mientras rechazaba un acercamiento tras otro y cobraba reputación de “extraña” sin que, aparentemente, la molestara mucho el sambenito:&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;“Ya llegará el momento. Por ahora valoro más la amistad que el amor, porque intuyo que éste rompe la más fuerte de aquéllas”, aducía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leire se había, más o menos, acostumbrado a que se refirieran a ella como “rara avis”: y es que buena o mala, pocas personas caminan sobre el mundo con tanta personalidad para defender y mantener sus actitudes de vida, conciencia y puntos de vista, sin dejar por ello de buscar y atender otras posibilidades.&lt;br /&gt;Bien es cierto que hay quien se sostiene sobre la marea de ideas impuestas o de moda por el puro placer de la contradicción; pero no era éste el caso de Leire, nadadora contracorriente sin esfuerzo o pretensión.&lt;br /&gt;Cualquier tema ha pasado siempre por la mente de Leire procesos de desbroce, exámenes con lupa y revisiones analíticas, hasta obtener una postura (a veces conclusión y certeza) meditada y propia. Una especie de cruce entre entomóloga mental, versión femenina y actualizada de Santo Tomás y esforzada parapsicóloga: porque&lt;br /&gt;Leire creía firmemente en los mensajes del sueño, las premoniciones a golpe de intuición y todo aquello que sentía existir aún no estando a la vista.&lt;br /&gt;A menudo incapaz de creer en otra cosa que no fueran los hechos, sin embargo imaginaba un alto muro que la privaba de conocer aquello que para la mitad del mundo resulta invisible y, por tanto, inexistente: Dios, Vida tras la vida, inmortalidad de energías y consciencia… cualquier posible manifestación de aquéllas. Un acicate delicioso para su insaciable curiosidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que matizaba a Leire una exacerbada sensibilidad que, unida a su crítico raciocinio, enganchaba su espíritu como la cuerda de la que en cada extremo tiran dos forzudos.&lt;br /&gt;Capaz de derramar inesperados lagrimones mientras veía incluso anuncios en la televisión podía, sin embargo, atender a un enfermo sin perder la sonrisa en ningún momento y ocultar el dolor tan hondo que nadie podía percibirlo: “¿Cómo consigues estar siempre sonriente?”.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Pero Leire perdió esa alegría hace unos años y apenas le queda un resto desde el que se empeña, con todas sus fuerzas, en reconstruirse.&lt;br /&gt;Hoy todo la hiere: porque se ha acostumbrado a ser herida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conseguidos sus objetivos de independencia, con un trabajo que la apasionaba y le proporcionaba buenos ingresos, respeto profesional y conocimientos a todos los niveles, Leire meditó en “aquello” que ahora sí echaba en falta: un cariño especial, un sentirse acompañada que no encontraba en otras compañías, una complicidad, un contarle a otro los pensamientos y deseos que nunca había antes contado; una caricia inesperada, una lealtad que comenzaba a añorar aún sin haberla conocido antes, pero que intuía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y como suceden estas cosas, por casualidad, llegó un día:&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1164966404177920939-410728673225614587?l=eloculto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1164966404177920939/posts/default/410728673225614587'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1164966404177920939/posts/default/410728673225614587'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eloculto.blogspot.com/2007/02/i.html' title='I'/><author><name>Junio</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BQrzxz9-EQk/SJCgFjrxJoI/AAAAAAAAGE4/VjYphCMIoTU/S220/Campeones2.png'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1164966404177920939.post-6573139438551103068</id><published>2007-02-19T15:46:00.000+01:00</published><updated>2007-02-20T16:10:17.331+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Prefacio'/><title type='text'>Prefacio</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger2/2692/4482/1600/AlamaTadema_Offering.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger2/2692/4482/320/AlamaTadema_Offering.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Prólogo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align:justify;"&gt;&lt;span style="float:left;background:firebrick;border:1px solid black;margin-right:5px;margin-top:5px;&lt;br /&gt;color:darkred;font-size:100px;line-height:80px;padding-top:1px;padding-right:5px;font-family: times;"&gt;A&lt;/span&gt;penas son perceptibles los movimientos de la Rueda... e pur si muove.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un mucho de conformidad, un tanto aún de resistencia y voilá... próximo giro (no sabemos si al infierno).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo cierto es que matizan los giros cosas como el tiempo breve y escaso y una poquita fuerza de voluntad que se abre paso a mordiscos para concluir cosas que , igual, no debieran haber empezado... pero ahí están: recién nacidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que escuché, hace un momento, que sólo se nos regala auténtico amor en quien nos hace mejores... lo demás son sucedáneos destinados al fracaso: fuegos de artificio que nos prenden incendios inextinguibles de dolor y culpa”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Leire)&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Hace un tiempo escuchó hablar de una mujer que había solicitado la nulidad civil de su matrimonio: mientras eran novios, su pareja la llevaba a todas partes en coche, especialmente ida y vuelta del trabajo. La mujer no tenía carnet de conducir y su novio la había disuadido de la idea de sacarlo, puesto que para llevarla ya estaba él: siempre dispuesto y enamorado. Tras la boda, eso terminó: ella se vio sin carnet y sin transporte, pues el flamante esposo recriminaba y negaba el “servicio” y la promesa de futuro del mismo que ofrecía durante el noviazgo.&lt;br /&gt;La mujer se sintió engañada por el cambio de actitud del hombre tras la boda y adujo  “error en la persona”: lo cierto es que el Juzgado accedió a su petición de nulidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuantas veces le ha dado vueltas la mente de Leire a este caso; e intuido cuantas inconsistentes promesas se formulan mientras se cree la persona en estado de gracia de amor.&lt;br /&gt;Aún no termina de discernir (a casi seis años vista desde su propio armaguedon) si estas abruptas deslealtades comienzan donde termina el amor (mejor dicho, el enamoramiento o el deseo primario) o se encuentran siempre latentes en según qué personalidades: manipuladoras, egoístas, prepotentes… para las que cualquier promesa es válida aunque se sea consciente de su incumplimiento desde el origen. Todo vale con vistas a obtener aquello que se persigue; una vez alcanzado el objetivo, no hay promesa que se sostenga.&lt;br /&gt;Y suerte si, además del falsario, no aparece detrás del encantador Jekyll un vampiro psíquico o, como su británico alter ego indica, un inesperado, oculto y secreto Hyde.&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1164966404177920939-6573139438551103068?l=eloculto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1164966404177920939/posts/default/6573139438551103068'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1164966404177920939/posts/default/6573139438551103068'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eloculto.blogspot.com/2007/02/prefacio.html' title='Prefacio'/><author><name>Junio</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BQrzxz9-EQk/SJCgFjrxJoI/AAAAAAAAGE4/VjYphCMIoTU/S220/Campeones2.png'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1164966404177920939.post-5363376415403887395</id><published>2007-02-19T13:01:00.000+01:00</published><updated>2007-02-20T16:08:26.689+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;Introito&quot;'/><title type='text'>"Introito"</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger2/2692/4482/1600/Hacker_Percival.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger2/2692/4482/320/Hacker_Percival.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;p style="text-align:justify;"&gt;&lt;span style="float:left;background:firebrick;border:1px solid black;margin-right:5px;margin-top:5px;&lt;br /&gt;color:darkred;font-size:100px;line-height:80px;padding-top:1px;padding-right:5px;font-family: times;"&gt;Q&lt;/span&gt;uizás porque me he acomodado más a las carencias que a las posesiones y a ser más objeto de desprecios que de cariños, de envidias que de reconocimientos, de decepciones que de ilusiones, es por lo que me encuentro "acompañada" por las ausencias: considerando tan mías éstas, las indiferencias y omisiones y olvidos, como el animal acostumbrado a recibir una patada cada mañana en lugar de un "buenos días": tan resignada como ese animal, cuando no recibe la matutina patada, y vuelve los ojos al dueño pareciendo preguntar: “¿y?... ¿dónde está mi patada?”; receloso y desconfiado de toda muestra que no sea el desafecto.Así, el mundo se reduce y simplifica: sabe una dónde encontrará, con seguridad, una antorcha que caliente el corazón en algún momento del día... como también sabe dónde y en qué momento encontrará la fea cara del maltrato... aunque se adelante y enfrente a algo tan sabido y esperado con el sempiterno "no me agradezcas, porque no lo espero... pero no me des una patada".El derecho al pataleo. Algo que siempre he reivindicado y por lo que, a buen seguro, me condenaré para a eternidad, sin importar que mis actos contradigan tanta protesta y "jaculatoria".Pero… sigo sin entender por qué, si yo amo y digo que amo; si yerro y pido perdón por haber errado; si digo que me preocupo y me manifiesto en contacto con el objeto de mi preocupación; si digo "te estimo" y me acuerdo de felicitar una onomástica; si me pregunto "cómo estará" y pregunto "¿cómo estás?"... si, en suma, tengo presente un sentimiento auténtico y, no veo otro camino sino mostrarlo y hacerlo saber... ¿porqué no otros?. ¿Todo es mentira? ¿Todo es perfidia e hipocresía?.No entenderé jamás esos "te estimo" que no recuerdan el día del nacimiento: esos "te ayudaré" que se pierden en un abismo de silencios; esos "te amo" que esconden la cabeza en cualquier agujero; esos "cuánto necesites" que nunca acuden.Ni aún esos "gracias por tu ayuda" que nunca se toman, siquiera se mencionan para los adentros, porque no se les otorga importancia ni valor...que aún sirviéndose de ellos, no sólo no se aprecian, sino que se olvidan como algo vergonzoso.Y mi incomprensión no llega del orgullo, sino de la perplejidad de saberse, ante estas cosas, poseedora de emociones perfectamente analfabetas para los aires que corren.En fin... a gusto entre lo malo conocido; dado que no cambiamos, y si lo hacemos es a peor, no deja de ser satisfactorio respirar un aire contaminado pero cómodamente predecible y conocido.Al menos deja margen para la anticipación y la defensa... si es que aún queda esperanza de un cambio, único "leif motiv" para aquélla.Bien pensado: esperanza de que nada cambie: ¿Por qué seguir diciendo "sí", cuando el mundo entero dice "no"? ¿A qué seguir esperando lo que nunca se me dio?(Leire) &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1164966404177920939-5363376415403887395?l=eloculto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1164966404177920939/posts/default/5363376415403887395'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1164966404177920939/posts/default/5363376415403887395'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eloculto.blogspot.com/2007/02/el-secreto-de-leire-quizs-porque-me-he.html' title='&quot;Introito&quot;'/><author><name>Junio</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BQrzxz9-EQk/SJCgFjrxJoI/AAAAAAAAGE4/VjYphCMIoTU/S220/Campeones2.png'/></author></entry></feed>
